
La selección española se proclamó el pasado domingo campeona del mundo tras vencer a Argentina en la final disputada en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, un éxito que ha conseguido el combinado dirigido por Luis de la Fuente a base de un juego coral, en el que la gran parte de jugadores del grupo han sido determinantes a lo largo del torneo.
Por primera vez en la historia de los mundiales, la FIFA permitía listas de 26 jugadores a los seleccionadores. Un número que les daba más alternativas de cara a configurar los equipos, siendo posible el llevar a jugadores específicos para determinados contextos. Y en eso, España sería una de las grandes beneficiadas, en parte por la gran cantidad de talento en nómina que tenía a su disposición De la Fuente.
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De los 26, el seleccionador dio minutos en el torneo a 22, quedándose sin participar solo los dos porteros suplentes --David Raya y Joan Garcia--, Alejandro Grimaldo y Víctor Muñoz, este último, en parte, por una lesión. Así, el 85% de los jugadores dispusieron de minutos, un hito más relevante si se tiene en cuenta que España no dispuso ningún partido en el torneo sin nada en juego.
Pero más allá de la cantidad, está la calidad de los minutos. De los 26 jugadores, 15 han participado de titulares en al menos un partido en el torneo. Además, de los que han tenido minutos, sólo Yeremi Pino, Gavi, Martin Zubimendi, Eric García, Borja Iglesias y Marc Pubill no han superado los 100 minutos sobre el césped, mientras que Unai Simón, Pau Cubarsí y Marc Cucurella son los únicos que han disputado la totalidad de los minutos.
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En cuanto a términos de gol, hasta 12 internacionales han participado en los tantos que ha conseguido la selección española a lo largo de la Copa del Mundo (14), con siete goleadores y nueve asistentes diferentes. Un dato que supone que más del 50% de los jugadores de campo de la 'Roja' han tenido incidencia en el gol.
Especial mención merecen la capacidad de cambiar partidos importantes que han tenido los suplentes en el torneo. El caso más destacado ha sido el de Mikel Merino, clave en las rondas de octavos de final y cuartos. El navarro necesitó solo nueve minutos sobre el césped para anotar dos goles que significaron el pase para la campeona del mundo. Además, en el duelo frente a Portugal la asistencia sería de Ferran Torres, que también ingresó al duelo desde el banquillo.
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Pero si un gol será recordado en la retina de los aficionados españoles en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, ese será el del título. Un tanto frabricado por dos jugadores que habían ingresado a la final desde el banquillo: Nico Williams y Ferran Torres. El extremo del Athletic, al que Vincic le había anulado un gol unos minutos antes por una falta más que dudosa, dejó con la testa un balón perfecto para que Ferran marcara el que bautizó como "el gol de 47 millones de españoles".
España cerraba el Mundial y se hacía con el título con el reflejo de lo que había predicado durante toda la competición: la importancia del equipo. Así, la segunda estrella bordada en la camiseta de la selección española masculina pasará a la historia como el de lo colectivo, demostrando que en el fútbol, la fuerza del grupo es capaz de derrotar a las mejores individualidades.
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