El 'boom' de lo analógico en la era tecnológica: Fujifilm rescata sus cámaras desechables

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Paula Gracia

Tokio, 17 jul (EFE).- Mientras las generaciones más jóvenes crecen con un teléfono inteligente en las manos, recurren simultáneamente a lo analógico: desde vinilos hasta diarios. Con este interés nostálgico por experiencias pausadas en un mundo cada vez más tecnológico, Fujifilm relanza este verano dos históricas cámaras analógicas desechables.

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Estas cámaras de un solo uso están ya al alcance de la mano en tiendas y supermercados del archipiélago. Pero gracias a su resurgimiento, la multinacional japonesa pone ahora a la venta dos modelos desaparecidos de su histórica "Utsurun-desu" (QuickSnap, fuera de Japón), que salió al mercado hace ahora 40 años y ha acumulado desde entonces más de 1.700 millones de unidades vendidas.

Una cámara que cualquiera puede usar con facilidad, en cualquier momento o lugar, que no necesita de conocimientos previos, que es ligera. Disponible no solo en comercios especializados, sino en gasolineras o tiendas no especializadas. Y que ahora volverá a estar disponible en formato acuático (agosto) o con película en blanco y negro (septiembre).

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Lanzada en una época en la que las cámaras solían reservarse para ocasiones especiales, como graduaciones o celebraciones familiares, su llegada al mercado en 1986 tuvo el objetivo de hacer que la fotografía fuera "más accesible y divertida para todos", explica a EFE Ryuichiro Takai, director general del Grupo de Imagen para el Consumidor de Fujifilm.

"Creemos que QuickSnap contribuyó a integrar la fotografía en la vida cotidiana. Ayudó a fomentar una cultura de la fotografía cotidiana que, a nuestro juicio, sentó parte de las bases para el uso generalizado de la fotografía actual con teléfonos inteligentes", expresa.

Desde entonces, Fujifilm ha introducido más de 110 modelos y seguirá "aprovechando" su "atractivo único".

Takai sostiene que "en el mundo actual, marcado por la digitalización, el valor de la experiencia única" que ofrece esta cámara "sigue calando hondo entre los usuarios, especialmente entre las generaciones más jóvenes".

Los usuarios avanzan la película, miran a través del visor, capturan cuidadosamente cada imagen y solo ven los resultados tras el revelado. La expectación que genera la espera del revelado, la estética y textura características de la película fotográfica, así como todo el proceso analógico, se valoran cada vez más, afirma.

Espera que los nuevos productos animen al potencial consumidor a disfrutar de ellos en una mayor variedad de situaciones, como en la montaña o en el mar, "ampliando tanto el abanico de escenarios como las posibilidades creativas que ofrece la marca".

El fotógrafo japonés conocido como Yusa Film ofrecía a extraños que se encontraba en las calles de Tokio una cámara desechable para capturar su día, encuentro que grababa para una serie de vídeos que publicaba en redes sociales. Con esta idea se hizo viral en 2024, con millones de visualizaciones.

"Sentí que el proceso podía generar recuerdos no solo en las propias fotografías, sino también más allá de ellas, a través de la experiencia compartida entre las personas", declaró Yusa a EFE, al explicar que entonces buscaba cómo llegar a un público más amplio.

El creador de contenido, que ha colaborado con algunas empresas de fotografía tras su éxito en redes, subrayó que entre los participantes de su serie surgía la oportunidad de rememorar y hablar sobre los momentos compartidos después de la espera necesaria a la hora de revelar las imágenes.

Pero la relación de Yusa con la fotografía analógica se remonta a su infancia: "Las cámaras desechables están profundamente ligadas no solo a las fotos que (mi madre y yo) tomamos, sino también a los recuerdos de ir con ella a la tienda de fotografía, esperar con emoción el revelado y reírnos juntos mientras las mirábamos". EFE

(foto)(vídeo)