Bangkok, 15 jul (EFE).- El primer ministro de Tailandia, Anutin Charnvirakul, inicia este jueves una visita de cuatro jornadas a China, uno de los principales socios comerciales de Bangkok, y está previsto que se reúna con el presidente chino, Xi Jinping, en un viaje con marcado acento económico.
Anutin, quien asumió el cargo en septiembre de 2025, es uno de los férreos defensores de impulsar y fortalecer la cooperación entre el gigante asiático y Tailandia, histórico aliado de Estados Unidos en la región.
"El enfoque estará en promover la cooperación económica, particularmente en campos emergentes como la ciencia, la tecnología, la innovación, la inteligencia artificial (IA) y las industrias del futuro", apuntó esta semana la portavoz de la Oficina del Primer Ministro Ratchada Thanadirek.
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El dirigente tailandés, que cuenta con raíces chinas entre sus antepasados, tiene previsto asistir a la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial, donde coincidirá con su homólogo camboyano, Hun Manet.
En paralelo a esa conferencia, organizada en Shanghái, Anutin mantendrá una reunión con Xi, precisó la portavoz tailandesa sin ofrecer más detalles.
También visitará la ciudad de Chengdu, donde presidirá la ceremonia de apertura del Foro Económico y de Inversiones Tailandia-China, en un contexto de frenazo de las inversiones extranjeras en empresas tailandesas y de un crecimiento económico más moderado que otros países del Sudeste Asiático.
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Anutin "se reunirá con importantes empresas del sector privado chino y grupos empresariales tailandeses que invierten en China para impulsar la cooperación en materia de comercio e inversión", según la información oficial, que no concreta fechas.
La última parada de la gira será Pekín. Allí se reunirá con el primer ministro chino, Li Quiang, con quien presidirá la firma de un abanico de acuerdos bilaterales en materias como educación, ciencia, comercio, inversión y agricultura, entre otros.
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Está previsto que ambos aborden cuestiones de seguridad como la preocupación por la expansión de los centros de ciberestafas, muchos vinculados a mafias chinas, en países como Birmania y Camboya, fronterizos con Tailandia.
Bangkok además busca recuperar la afluencia de turistas chinos, que en 2019 alcanzaron los 10 millones y supusieron un cuarto de las llegadas.
Sin embargo, tras la pandemia de la covid-19, varios asuntos de seguridad, como algún sonado secuestro en territorio tailandés de ciudadanos chinos para enviarlos a trabajar en los centros de estafa fronterizos o la despenalización del consumo de cannabis, han hecho que los viajeros chinos elijan otros destinos alternativos. EFE
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