Niza honra a las víctimas diez años después con un mensaje de unidad frente al terrorismo

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Carmen Menéndez Cobos

Niza (Francia), 13 jul (EFE).- La localidad mediterránea francesa de Niza recordó este lunes a las 86 víctimas mortales de 19 nacionalidades diferentes que dejó el atentado del 14 de julio de 2016 con una ceremonia interreligiosa marcada por el silencio, la emoción contenida de supervivientes y familiares y un llamamiento a mantener viva la memoria de la tragedia.

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El acto, celebrado en el museo Villa Masséna en vísperas del décimo aniversario del ataque, comenzó con la lectura de los nombres de las 86 personas asesinadas cuando un camión arrolló a la multitud que disfrutaba de los fuegos artificiales de la Fiesta Nacional en el Paseo de los Ingleses.

Tras el último nombre, el silencio se prolongó durante varios minutos entre un calor sofocante y decenas de víctimas y familiares inmóviles.

Representantes de las comunidades judía, católica, protestante, ortodoxa, musulmana y budista pronunciaron después oraciones, mensajes de paz y cantos religiosos en una ceremonia centrada en la fraternidad entre pueblos y religiones frente a la barbarie terrorista.

El homenaje concluyó junto al memorial instalado en los jardines de la Villa Masséna, donde responsables políticos y religiosos, familiares y supervivientes depositaron rosas blancas ante las fotografías de las víctimas.

En uno de los momentos más sobrecogedores, dos hombres permanecieron abrazados mientras dejaban las flores, con uno de ellos sosteniendo al otro, incapaz de contener la emoción.

Diez años después, las heridas siguen abiertas para quienes sobrevivieron al atentado.

"Las heridas se apaciguan, pero siguen ahí", resumió a EFE Jean-Claude Hubler, fundador de la asociación Life for Nice, que agrupa a víctimas y familiares.

Hubler explicó que muchas víctimas siguen sufriendo secuelas psicológicas, especialmente trastornos del sueño, y defendió la importancia de mantener estos homenajes. "Estas conmemoraciones sirven para no olvidar que hace diez años hubo 86 muertos, 453 heridos y más de 2.000 víctimas psicológicas", afirmó.

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También rechazó que las víctimas hayan sido abandonadas por las instituciones, aunque sí denunció que el recuerdo del atentado se ha ido diluyendo fuera de la Costa Azul. "No es un olvido del Estado, es un olvido colectivo. Cuando se habla de atentados, mucha gente ya no recuerda que hace diez años hubo uno en Niza", aseguró.

Entre los asistentes estaba también Didier Matra, secretario de Life for Nice. Él perdió a su suegro, la última de las 86 víctimas mortales, cuyo cuerpo no fue localizado hasta tres días después del ataque. Aquella noche estaba en el Paseo de los Ingleses junto a su pareja cuando comenzó el atropello masivo.

"Hoy estamos mejor, pero estos días son muy difíciles de vivir", explicó. "Hay que recordar a las 86 víctimas, pero también a todos los heridos, de los que se habla mucho menos."

Matra consideró además que el atentado "se habría podido evitar con más medidas de seguridad", una cuestión que sigue pendiente de esclarecer en el procedimiento judicial sobre el dispositivo desplegado aquella noche.

Pese al dolor, ambos coincidieron en que las asociaciones de víctimas siguen siendo un apoyo esencial mucho después de que terminen las conmemoraciones y desaparezcan las cámaras.

"Seguiremos existiendo mientras las víctimas nos necesiten", afirmó Hubler, cuya asociación organiza actividades como arteterapia y otros programas de acompañamiento para ayudar a los supervivientes a reconstruir sus vidas. Entre las personas a las que ayudan está una joven argentina, que la noche del atentado vio morir ante sus ojos a su mejor amiga.

Diez años después del atentado que convirtió el 14 de julio en uno de los días más oscuros de la historia reciente de Francia, el silencio volvió a imponerse en Niza. Esta vez no por el horror, sino para recordar a quienes ya no están y a quienes todavía siguen aprendiendo a vivir con su ausencia. EFE

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