Pixies, Suede y Garbage sirven rock noventero en el Festival Cruïlla de Barcelona

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Guillermo Cabellos y Teresa Cànovas

Barcelona (España), 10 jul (EFE).- El tiempo es injusto y parece que no pasa igual para todos. Al menos esa impresión se han llevado los 20.000 asistentes de este jueves al Festival Cruïlla de Barcelona al ver a Brett Anderson, vocalista de Suede, brincando sobre el escenario, y a Black Francis, cantante y guitarrista de Pixies, luciendo un impecable estado vocal, en lo que ha sido una noche de rock noventero.

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Anderson, empapado en sudor dentro de su camisa negra prácticamente desde el inicio de un show que ha arrancado con 'Disintegrate', 'Trash' y 'Animal nitrate', ha mostrado una forma física envidiable y una voluntad inquebrantable para supurar tanta energía como la que su discografía exige a sus fans.

Tal cosa se ha evidenciado en 'The drowners', cantada metido entre la multitud, 'Personality disorder', aguantada entera de rodillas sobre el escenario, o 'The 2 of us', en la que ha pasado, en los más de cinco minutos que dura el tema, de estar estirado a mostrarse del todo erguido.

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Aunque hoy los británicos estaban en Barcelona para presentar su nuevo 'Antidepressants', undécimo trabajo firmado por la banda londinense del que han sonado piezas como 'Dancing with the Europeans' o 'June rain', la noche también ha dejado hueco para joyas noventeras como 'Filmstar', 'So young' o 'Metal Mickey'.

Para cerrar, con Anderson de nuevo hundido en mitad de la marea que llenaba la explanada frente al escenario pese a sus 58 años, 'Beautiful ones', acompañada de las palmas de miles de fieles, ha puesto el punto y final a más de una hora del mejor rock británico.

Tras esto, la estampida se ha movido a la pista contigua, donde, sin tregua, Pixies ha dado el pistoletazo de salida con 'Cactus', la cañera 'Nimrod's son' y el rezo por una unión amorosa 'Greens and blues'.

De celebración por sus 40 años de carrera, la formación de Boston ha sacado músculo roquero y elasticidad instrumental; véase la intervención de Joey Santiago en 'Vamos', distorsionando el riff de guitarra usando su gorra como púa, o el hilo entre 'Motorway to Roswell', 'Gouge away' y 'Wave of mutilation', donde Black Francis ha lucido una poderosísima capacidad vocal a sus 61 años.

Con 'Here comes your man' y su amenaza constante de convertirse en 'La Bamba' ha llegado la primera gran revolución entre el público, sostenida en 'In heaven', hoy cantada por Emma Richardson, sustituta de la sustituta de Kim Deal, antes de que la noche rompiera recién entrada la madrugada con 'Where is my mind?', himno indiscutible de rock independiente que ha servido para cerrar este jueves de Cruïlla.

Unas horas antes, con el sol empezando a ponerse, Garbage, grupo fundado en Estados Unidos pero con raíces escocesas por su cantante, Shirley Manson, ha llenado el escenario principal al ritmo de su sonido rockero y su mezcla de electrónica, distorsión y con la voz de Manson como centro de los temas.

Tras un parón obligado en 2024 por una lesión de la vocalista, Garbage ha vuelto a los escenarios con su nuevo álbum 'Let all that we imagine be the light', sin dejar atrás algunos de sus más célebres títulos, como 'Stupid girl', 'I think I'm paranoid' o 'Cherry lips (Go baby go!)'.

Con 'Have we met (The void)', el público ha enloquecido tras la mención a la ciudad de Barcelona, energía que se ha mantenido hasta cerrar su set con una de las más reconocidas canciones de la banda, 'Only happy when it rains', dando la bienvenida a una noche que a la postre estaría marcada por el rock alternativo y las melodías electrónicas. EFE

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(foto)(vídeo)