Montevideo, 8 jul (EFE).- La empresa que gestiona la Terminal Cuenca del Plata (TCP) del Puerto de Montevideo y el Sindicato Único Portuario y Ramas Afines (SUPRA) profundizaron este miércoles su disputa laboral, tras fracasar una nueva instancia de negociación en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de Uruguay.
El conflicto tiene su origen en la renovación de un convenio colectivo para los 550 funcionarios de la terminal (perteneciente en un 80 % al operador de servicios logísticos belga Katoen Natie y en el restante 20 % a la Administración Nacional de Puertos), luego de que el acuerdo anterior perdiera vigencia.
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Según explicó a EFE el gerente de Relaciones Institucionales de Katoen Natie, Fernando Correa, el sindicato interrumpió el diálogo al exigir, como condición previa para seguir negociando, que la empresa garantice 25 jornales mensuales asegurados o, en su defecto, abone 50.000 pesos uruguayos (1.200 dólares estadounidenses) líquidos a cada trabajador mientras duren las conversaciones.
La empresa considera estas exigencias como una "coerción" inaceptable y advierte que las medidas sorpresivas y los paros han generado pérdidas millonarias por el desvío de buques a otros puertos.
Además, en un comunicado emitido este miércoles, TCP denunció una situación de "especial gravedad", al asegurar que el sindicato se niega a abastecer de agua potable a los barcos, impide que empresas tercerizadas lo hagan y condicionan este servicio al pago de las compensaciones exigidas.
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Por su parte, el comité de base del sindicato en TCP rechazó tajantemente las acusaciones patronales a través de un documento público. Los trabajadores aclararon que el convenio finalizó el 27 de abril de 2026, a causa de una cláusula impuesta por la propia empresa, lo que provocó la caída de los beneficios y de la llamada cláusula de paz.
El gremio tildó de "doble discurso" la preocupación de TCP por el suministro de agua a las tripulaciones, al afirmar que para la compañía se trata exclusivamente de un negocio.
En ese sentido, el texto de SUPRA recordó que, durante la sequía que afectó a la zona metropolitana, la empresa indicó a los empleados que tuvieran problemas de salud "que no tomaran agua del grifo", pero reservó su gran reserva de agua embotellada "exclusivamente para las visitas".
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Así mismo, el sindicato denunció la falta de condiciones laborales básicas. Señalaron que, en pleno invierno y con temperaturas bajo cero, la dirección se negó a instalar dispensadores de agua caliente y baños portátiles en la zona operativa, lo que "obligó al personal a caminar hasta trescientos metros a la intemperie".
Los trabajadores aseguran que tanto ellos como la población "son rehenes de una corporación que actúa como dueña de la cancha, la pelota y los árbitros" y la acusan de forzar deliberadamente el conflicto.
Mientras tanto, la operatividad del principal puerto uruguayo continúa siendo inestable y la empresa advirtió a sus usuarios que la situación es dinámica y no se descartan nuevas paralizaciones. EFE
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