Los agricultores ucranianos luchan por la cosecha entre drones rusos e incendios

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Rostyslav Averchuk

Leópolis (Ucrania), 2 jul (EFE).- Ucrania sigue siendo uno de los principales exportadores mundiales de cereales, pero la cosecha tiene un alto costo, ya que los agricultores trabajan la tierra bajo la amenaza diaria de drones rusos y de enormes incendios.

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Ningún vehículo, salvo la maquinaria agrícola, puede acceder a los campos situados a tan solo cinco kilómetros del río Dniéper, que separa a los ejércitos ucraniano y ruso en la región de Jersón, en el sur de Ucrania.

"Solo pueden pasar tractores y cosechadoras. Todos los demás vehículos son un objetivo para los rusos. Nuestros últimos camiones se quemaron en primavera", afirma un agricultor local que continúa cultivando trigo, cebada y colza para exportarlos a Europa.

Acepta hablar con EFE bajo condición de anonimato, consciente de que cualquier palabra imprudente podría destruir el frágil equilibrio que permite a su personal seguir trabajando a pesar del riesgo diario para sus vidas.

El agricultor ya ha abandonado los campos situados junto al río, donde los constantes combates han obligado a los civiles a abandonar aldeas semidestruidas.

Para las comunidades más alejadas, la agricultura sigue siendo un salvavidas y una esperanza fundamental para el futuro, aunque la destrucción de la presa de Kajovka en 2023 obligó a sustituir los cultivos por otros que requieren menos agua.

La principal amenaza son los drones rusos, que controlan una zona de hasta 30 kilómetros dentro del territorio controlado por Ucrania.

"Sus operadores de drones ya deben conocer a todos nuestros trabajadores por sus rostros", comenta el agricultor con tristeza.

Cuando sobrevuelan los campos, los drones se acercan a la maquinaria y a los conductores atemorizados para inspeccionar su interior y asegurarse de que no transportan equipo militar.

En septiembre pasado el presidente de la Asociación de Agricultores, Oleksandr Gordienko, murió en un aparente ataque dirigido contra él después de haber derribado decenas de drones con su escopeta.

Los agricultores que permanecen en la zona disponen de armas y detectores de drones preparados por si la situación empeora, aunque algunos siguen confiando en respetar una serie de normas informales que los identifican ante los rusos como civiles.

Al mismo tiempo, algunos drones que caen sobre los campos provocan incendios que se propagan rápidamente debido al clima cálido y seco.

Como los bomberos no pueden acceder a la zona, los agricultores dividen sus parcelas en secciones más pequeñas arando franjas de tierra alrededor de ellas para eliminar la vegetación susceptible de arder.

Las pérdidas siguen siendo elevadas. Según Vitali Pichura, profesor de la Universidad Agraria de Jersón, en los últimos días se ha quemado una franja de terreno de hasta 120 kilómetros de largo y 20 kilómetros de ancho.

La situación se complica aún más porque muchos trabajadores cualificados del sector, cuya formación llevó años, se encuentran ahora en el ejército.

"Son excelentes conductores de tanques", señala el agricultor.

En su lugar, conductores de mayor y menor edad hacen todo lo posible, mientras que las mujeres comienzan también a asumir tareas tradicionalmente desempeñadas por hombres.

A pesar de los riesgos, el agricultor no está dispuesto a renunciar al trabajo de toda su vida.

La reapertura del comercio a través del puerto de Odesa tras alejar a la flota rusa ha contribuido a estabilizar el sector agrícola después de la pérdida inicial de más del 20 % de las tierras cultivables y de la destrucción masiva de infraestructuras y equipos.

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Según el Gobierno ucraniano, desde el verano de 2023 el país ha exportado más de 120 millones de toneladas de grano, manteniéndose entre los mayores exportadores mundiales de aceite de girasol, cebada, maíz y trigo.

Sin embargo, los continuos ataques rusos contra los puertos amenazan con ralentizar las exportaciones y colocan a algunas de las mayores empresas comercializadoras de cereales al borde de la supervivencia.

"Si colapsan, será un gran problema para todo el mundo, no solo para Ucrania", advirtió el agricultor, que argumenta que mecanismos adicionales de seguro podrían ayudar al sector a mantenerse a flote.

Además, a medida que Ucrania avanza en su proceso de adhesión a la Unión Europea (UE), aumentan las tensiones con países que cuentan con importantes sectores agrícolas, aún con el recuerdo reciente de los bloqueos fronterizos y del grano ucraniano derramado de los trenes por manifestantes en Polonia.

No obstante, el agricultor sostiene que la agricultura ucraniana solo fortalecería a la UE. "Con Ucrania formando parte de ella, la UE podrá influir con mayor confianza en los precios de los mercados mundiales", subrayó. EFE

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