Antonio Nusa, el caos de apellido bendito que admira a Neymar y brilla junto a Haaland

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Redacción Deportes, 2 jul (EFE).- “Lo que Dios dice, se cumplirá”.

Eso significa Nusa, un apellido que nace en el antiguo Reino de Benín y que el extremo izquierdo noruego, Antonio, tomó de su padre nigeriano para darle en el Mundial 2026 otra trascendencia con su desempeño.

Ha sido el joven de 21 años, como cumpliendo un designio, quien encaminó el avance de la selección escandinava a los octavos de final de la Copa del Mundo con un triunfo por 2-1 sobre Costa de Marfil.

En un equipo donde el delantero del Manchester City Erling Haaland, el volante del Arsenal Martin Odegaard y el atacante Alexander Sorloth del Atlético de Madrid acaparan protagonismo, fue Nusa quien marcó el primer gol de Noruega en una fase final de eliminación directa en un Mundial en 88 años.

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Cuando Costa de Marfil anuló a Haaland, Nusa se inventó una genialidad con un regate al borde del área para sacar un remate inalcanzable, que confirmó por qué es la sensación de Noruega y una de las grandes promesas del fútbol europeo.

Nacido en Langhus, a las afueras de Oslo, el 17 abril de 2005, el jugador del RB Leipzig de la Bundesliga reúne velocidad explosiva, desequilibro en los duelos individuales y una personalidad que se puede describir con sus propias palabras: "Me gusta generar caos".

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Así le gusta jugar, por eso le llaman el “Neymar noruego”, y aunque es un cliché, reconoce que nace de haber dicho que el astro brasileño es su máximo ídolo, y de quien guarda una de sus camisetas tras un intercambio privado.

"Siempre estaba viendo vídeos de Ronaldo, Ronaldinho y Neymar y entrenando por su cuenta", reveló en una entrevista el técnico noruego Gaute Larsen, desarrollador de jugadores del Stabaek, club en el que se formó Antonio.

El fútbol lo heredó de su padre, Joe Nusa, un exfutbolista nigeriano que emigró al norte de Europa para jugar en el ascenso noruego, donde conoció a su madre y que se convirtió en su primer entrenador a los 5 años ante de comenzar a patear pelotas en el pequeño Langhus Idrettslag.

Su talento siendo un juvenil fue evidente para el exinternacional rumano y técnico del Inter de Milán, Cristian Chivu, quien le auguró un futuro prometedor.

El propio Larsen, quien también entrenó a Haaland en el Bryne, dijo a la prensa europea: "Cuando ambos tenían 14 o 15 años, siento que Antonio tenía más talento que Erling”.

Aunque su figuración luce profética, también hay esfuerzo y un ritual que el propio Nusa reveló en un documental donde contó que desde que era un niño, cada fin de año, escribe una carta a mano con los objetivos que desea cumplir y coloca frases que le motivan, una de ellas fue: “Encuentra tiempo, no excusas”.

Su carrera ha sido vertiginosa y precoz con un debut profesional con apenas 16 años y una primera trasferencia internacional al año siguiente, al club belga Brujas que pagó por él 5,7 millones de euros, antes de que el Leipzig llegara con 21 millones en mano para convertirlo en el relevo del español Dani Olmo.

Con el cuadro de la Bundesliga entró en el registro de los adelantados junto a Lamine Yamal o Ansu Fati, como uno de los goleadores más jóvenes de la historia de la Champions League, en la que están otros tantos.

Tiene la virtud de poder jugar por ambas bandas, pero el futbolista diestro ha sabido brillar en el flanco izquierdo, a pierna cambiada, donde lo ubicó el seleccionador noruego Stale Solbakken.

“Le hemos colocado en su sitio ideal, junto a un entorno favorable”, explicó recientemente el entrenador.

Su valor de mercado ahora es de 32 millones de euros, pero expertos dicen que en Alemania está tasado en cifras cercanas a los 60 millones, debido al futuro brillante que esperan de él, entre ellos, el director deportivo del Leipzig, Marcel Schafer, quien dice que reúne las condiciones para ser uno de los mejores de su generación.

Con la selección suma nueve goles y nueve asistencias en 28 partidos internacionales, mientras que con el cuadro alemán acumula diez tantos y once pases de gol en 71 encuentros.

A Musa, que le gusta cocinar pasta carbonara y preparar sushi, dice que su receta es: "Sé tú mismo. Trabaja duro, pero nunca pierdas la alegría".

Quizá por eso cada vez que toca un balón hace pensar que algo extraordinario puede pasar.

María José Rey