El Teatro Real cierra la temporada con el fuego y la venganza de 'Il Trovatore' y el aplauso del público

Guardar
Google icon
Imagen SBGPDD62PRASDCKC7I44V76NHM

El Teatro Real ha cerrado esta noche su temporada 2025-2026 con el estreno de 'Il Trovatore', de Giuseppe Verdi, y el público rendido a los cuatro protagonostas y a la orquesta bajo la batuta de Nicola Luisotti.

Así, el éxito del compositor italiano ha regresado este lunes al coliseo madrileño tras su puesta en escena en 2019 con un contundente respaldo de los asistentes que, sin embargo, han mostrado división de opinones respecto a la puesta en escena, con ovaciones pero también abucheos.

PUBLICIDAD

Al estreno han asistido, según fuentes del Teatro Real, la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen; la delegada del Área de Gobierno de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz; el presidente de Europa Press, Asís Martín de Cabiedes; la presidenta del Tribunal de Cuentas, Enriqueta Chicano Jávega; o la vicesecretaria de Regeneración Institucional del Partido Popular, Cuca Gamarra, entre otros.

La producción de Verdi, con libreto de Salvatore Cammarano, sigue los pasos del drama 'El trovador' del poeta Antonio García Gutiérrez. El maestro italiano encargó una ópera que rehuyera los tradicionales números operísticos cerrados como las arias, cabaletas, cavatinas, dúos, tríos, coros y que primara la continuidad y fluidez del discurso dramatúrgico.

PUBLICIDAD

El libretista creó un montaje que incorpora todos los clichés formales de la época, aunque estructuralmente equilibrado en cuatro actos divididos en dos escenas de duración desigual.

Así, en la ópera se entrecruzan dos líneas argumentales: la sed de venganza de la gitana Azucena, cuya madre e hijo han muerto en la hoguera, y el triángulo amoroso en el que Leonora es disputada por dos pretendientes enemigos, que representan a familias, clases e idearios opuestos.

La escenografía ha corrido a cargo de Francisco Negrín, que en la presentación con medios defendía una lectura de la obra centrada en la incapacidad de los personajes para desprenderse de su pasado.

De hecho, el escenario es esencialmente un cubo vacío, abstracto, donde los personajes viven atados a los fantasmas del pasado y apenas logran alcanzar algo del presente. El fuego es la metáfora omnipresente a lo largo de todo el montaje: en la pira, en la hoguera del campamento, en el aspecto espectral de los rostros y los ropajes, y en la evocación de la venganza pendiente.

Todos los personajes de la obra están marcados por recuerdos, remordimientos o deseos de venganza que condicionan sus decisiones, mientras que el fuego se convierte en el gran elemento simbólico del montaje por su relación con el trauma que persigue a Azucena.

Una de las claves de la producción ha sido hacer visibles en escena los fantasmas del pasado que aparecen constantemente en el relato, con el objetivo de convertir en acción dramática unos acontecimientos que, en gran medida, son narrados por los personajes.

Tanto la soprano Marina Rebeka, en su papel de Leonora, como el tenor polaco Piotr Beczala, encargado de interpretar a Manrico, un personaje complejo psicológicamente y que ha oscilado entre el amante y el guerrero, han sido muy celebrados por el público.

La música, dirigida por el director musical honorario del Teatro Real, Nicola Luisotti, ha acompañado y explicado todas las complejidades de la trama, como quería Verdi.

El director artístico del Real, Joan Matabosch, explicó en la presentación de esta producción que la elección de 'Il Trovatore' para clausurar la temporada responde a la voluntad de programar en julio títulos de gran popularidad entre el público. En este sentido, recordó que esta ópera ha tenido un "enorme" impacto desde su estreno en 1836.