Ana Domecq se casa por todo lo alto con Alberto Mencos: llegada en calesa, diadema joya y desfile de invitados VIP

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La boda de Ana Domecq Martel y Alberto Mencos Rovira se ha convertido en uno de los grandes acontecimientos sociales del verano en Jerez de la Frontera, reuniendo a lo más selecto de la alta sociedad andaluza y dejando imágenes de auténtico cuento. La hija de la conocida saga Domecq no solo acaparó todas las miradas por su esperado "sí, quiero", sino también por un estilismo nupcial muy comentado: un vestido romántico con detalles de pedrería y una imponente diadema que elevaba el look a la categoría de novia royal.

La ceremonia tuvo lugar en la emblemática iglesia de San Mateo, donde tradición, elegancia y esencia andaluza marcaron cada momento del enlace. Ana Domecq llegó al templo de la forma más clásica y espectacular: en coche de caballos, acompañada de su padre y padrino, Santiago Domecq. Por su parte, el novio, Alberto Mencos, hizo su entrada del brazo de su madre y madrina, María Rovira Sainz, en una imagen cargada de simbolismo.

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A las puertas de la iglesia, se congregaron numerosos rostros conocidos y representantes de la alta sociedad jerezana, muchos de ellos luciendo estilismos con clara inspiración andaluza. Entre las invitadas más destacadas, Inés Domecq volvió a demostrar por qué es uno de los grandes referentes de estilo, apostando por un look veraniego impecable que no pasó desapercibido.

También acudió Esperanza Aguirre junto a su marido, Fernando Ramírez de Haro, quien reveló su vínculo con el enlace: "Yo vengo por el lado del novio, es primo de mi marido". Tras la ceremonia, la ex presidenta de la Comunidad de Madrid no escatimó en elogios, describiendo la boda como "una preciosidad" y destacando especialmente la música y la liturgia: "He ido a felicitar al director del coro porque ha sido una maravilla. Todo, la liturgia, la música, los novios... Ha sido maravilloso. Se nos ha hecho corta".

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Una vez convertidos en marido y mujer, Ana Domecq y Alberto Mencos abandonaron la iglesia entre aplausos y emoción, marchándose en calesa, en línea con el carácter tradicional y andaluz que impregnó todo el evento. Poco después, los padrinos, Santiago Domecq-Bohórquez y María Rovira Sainz, salían también del templo, poniendo el broche a una ceremonia que ya se perfila como una de las bodas más elegantes y comentadas del año.