
Rusia ha denunciado un ataque ucraniano perpetrado esta mañana contra el taller de transporte de la central nuclear de Zaporiyia, en el este de Ucrania pero bajo control de Moscú, en un incidente que ha causado varios daños materiales, sin constancia de momento de peligro radiológico y que será puesto en conocimiento de la agencia nuclear de la ONU.
El sábado por la mañana, la planta informó de un ataque de las Fuerzas Armadas ucranianas contra el taller de transporte de la central nuclear. Tres vehículos, surtidores de combustible y las ventanas del edificio resultaron dañados. No se registraron heridos.
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La última vez que el taller de transporte fue atacado fue el 31 de mayo, cuando seis autobuses y dos vehículos Gazelle resultaron destruidos.
El Ejército ucraniano no se ha pronunciado sobre este incidente en torno a la central nuclear más grande de Europa, sobre la que sobrevuelan cruces de bombardeos y circulan constantes acusaciones entre Rusia y Ucrania sobre ataques directos.
El Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA), la agencia de la ONU, lleva avisando desde que empezó la invasión rusa de Ucrania del enorme peligro que representan estos incidentes.
A la espera de que hable sobre este último ataque, el OIEA sí que ha confirmado este sábado que la central nuclear se ha reconectado esta mañana a la red eléctrica, su provisión principal de energía, tras la decimonovena interrupción del suministro eléctrico a última hora del miércoles debido a daños relacionados con el conflicto.
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Como es habitual, esta desconexión obligó a la planta a depender de generadores diésel de emergencia para obtener la electricidad necesaria para refrigerar sus seis reactores apagados.