París, 10 jun (EFE).- Las organizaciones patronales de los países del G7 reclaman a los líderes que participarán en la cumbre de la semana próxima una reacción rápida ante las distorsiones a la competencia causada por China con sus políticas de subvenciones que generan excesos de capacidad en muchos sectores.
En una declaración publicada este miércoles, las patronales de Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Canadá, conocidas como B7 (Business7), piden a sus líderes que se refuerce la transparencia y las normas sobre las subvenciones industriales y las empresas públicas para garantizar que operen con criterios comerciales.
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Detrás de eso está su queja a las ayudas públicas que reciben muchas compañías chinas que conducen a unos excesos de capacidades que les dan una serie de ventajas competitivas, en particular una mayor capacidad para innovar, para hundir los precios, para incrementar su tamaño y arañar cuota de mercado en sectores clave.
En una conferencia de prensa en París para presentar su conclusiones, al término de un encuentro de los dirigentes de esas asociaciones empresariales, el vicepresidente del Movimiento de Empresas de Francia (Medef) y responsable para Europa, Fabrice Le Saché, insistió en que aunque "no hay una obsesión por China", tiene que haber una acción "más rápida cuando se producen distorsiones".
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Le Saché recodó los estudios recientes de la OCDE que han puesto cifras a las subvenciones que reciben empresas chinas en sectores clave y cómo eso les está permitiendo conquistar mercados.
El B7, como una forma de marcar distancias con China, hace un llamamiento para favorecer los flujos comerciales "dentro del G7, con los países de la OCDE y con los países emergentes afines", lo que implícitamente es una forma de excluir al gigante asiático.
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En sus recomendaciones a los líderes, las organizaciones patronales subrayan, por otro lado, "el papel central" que a su juicio debe tener la Organización Mundial del Comercio (OMC) como marco de regulación multilateral, aunque al mismo tiempo insisten en que necesita una reforma.
Se trataría con esa reforma de "garantizar la aplicación efectiva de las normas acordadas, lo que incluye restablecer un sistema de solución de contenciosos plenamente operativo, mejorar los procesos de toma de decisiones para permitir resultados oportunos y eficaces y reforzar los mecanismos de seguimiento y cumplimiento".
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Preguntada por su posición sobre esa cuestión y sobre los aranceles, la presidenta de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, Suzanne Clark, confirmó la idea de que la OMC "es una institución importante" por la que pasa el 80 % del comercio internacional, pero también que "necesita una reforma".
En cuanto a los aranceles, que han sido un elemento crucial y probablemente el más polémico de la política económica estadounidense desde que Donald Trump volvió a la Casa Blanca en enero de 2025, Clark dijo que las empresas a las que representa están "en favor del libre comercio".
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El representante en la conferencia de prensa de la Federación de Industrias Alemanas (BDI) reconoció que lo ideal sería una reforma de la OMC para hacerla operativa, pero dijo no ser "muy optimistas".
Añadió que si eso no es posible, su intención es buscar vías alternativas como los acuerdos de libre comercio que la Unión Europea ya ha suscrito con Mercosur o con México, aunque admitió que "eso no es suficiente". EFE