Nueva Delhi, 4 jun (EFE).- El dalái lama viajará este viernes desde Dharamshala, la pequeña localidad del Himalaya indio donde vive exiliado, a Nueva Delhi para someterse a un tratamiento médico en la rodilla izquierda, antes de trasladarse a la región de Ladakh, fronteriza con China.
"Tras su recuperación, viajará a Ladakh hacia finales de junio para una estancia prolongada", detalló su oficina en un comunicado publicado en la red social X sobre este viaje, que a diferencia del año pasado se producirá antes de su cumpleaños.
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El comunicado no precisó la naturaleza del tratamiento, pero la rodilla izquierda ha sido en los últimos años uno de los problemas de salud que han limitado la movilidad del líder tibetano.
Tenzin Gyatso, el decimocuarto dalái lama, cumplirá 91 años el próximo 6 de julio, tras más de seis décadas en el exilio desde su huida del Tíbet a la India en 1959. Líder de la escuela Gelug y premio Nobel de la Paz en 1989, es una de las figuras religiosas más influyentes del mundo y el último gran líder espiritual tibetano reconocido por su comunidad.
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En su anterior visita a Ladakh, realizada el año pasado poco después de su 90 cumpleaños, el líder espiritual se desplazó en un avión de la Fuerza Aérea India y recibió protección de máxima categoría del Estado durante toda su estancia.
Durante la celebración de ese aniversario, a la que asistieron miles de fieles y figuras públicas como el actor Richard Gere, el líder budista anunció que su fideicomiso tendrá la autoridad exclusiva para reconocer su futura reencarnación.
Ese plan de sucesión supuso un desafío directo a China, que exige mediante sus propias normas que la reencarnación de las principales figuras religiosas tibetanas sea aprobada por el Gobierno.
La presencia del dalái lama en Ladakh, territorio indio fronterizo con el Tíbet, facilitada por las autoridades indias, suele ser interpretada como una muestra de apoyo frente a la narrativa de Pekín, que lo considera un "separatista".
Aunque la India no reconoce formalmente al Gobierno tibetano en el exilio, su decisión de acoger y proteger al líder espiritual desde su huida en 1959 es un punto constante de fricción diplomática con China, dos potencias que mantienen además sus propias disputas territoriales en el Himalaya. EFE
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