La IA requiere una reforma de los derechos de autor, alerta el filósofo Coeckelbergh

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Núria Morchón

Viena, 3 jun (EFE).- El renombrado filósofo belga Mark Coeckelbergh, experto en Inteligencia Artificial (IA) que asesora a la Comisión Europea, considera necesario actualizar los sistemas actuales de derechos de autor para "hacer más justicia a esa dimensión comunicativa y colectiva del arte".

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Durante un foro sobre el futuro de las artes en la era de la IA, celebrado en la capital austríaca esta semana, Coeckelbergh abogó por el uso de la IA en el proceso de creación artística.

En declaraciones a EFE, al margen del foro 'Festival Nights', una plataforma cultural multidisciplinar fundada en 2015 en Viena por el violinista y compositor austríaco Yury Revich, el filósofo precisó que los artistas deberían combinar la experiencia humana con las posibilidades que esta ofrece.

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Regular el uso de la IA

El belga de 51 años, subrayó la necesidad de regular el uso de la IA pese a su complejidad, debido a que cuando se emplean técnicas para detectar contenidos generados con IA, estos sistemas tienden a optimizar sus estrategias para eludir esa detección.

Esta dinámica, advirtió, podría derivar a una especie de carrera constante en la que "los reguladores deberán regular a los reguladores, y así sucesivamente".

El experto, que trabaja en la Universidad de Viena, reconoció además el enorme desafío que plantean los actuales sistemas de derechos de autor, centrados en la figura del autor como sujeto único.

"La pregunta de cara al futuro de la IA es cómo reformular esto. No se trata solo de cambiar las cosas, sino de garantizar que, en el proceso de transformación, toda persona involucrada reciba algún tipo de compensación por participar en el proceso", destacó.

El profesor añadió que es imprescindible desarrollar instrumentos ya existentes como las licencias 'Creative Commons' (CC), herramienta legal y gratuita que permite a los usuarios usar obras protegidas por derecho de autor sin solicitar el permiso de su autor, lo que podría "hacer más justicia a esa dimensión comunicativa y colectiva del arte".

El académico consideró fundamental construir una IA ética y responsable, que pueda ser comprendida y dirigida por los seres humanos en lugar de escapar a su control.

"Debemos asegurarnos de que la sociedad no derive hacia un uso de la IA como instrumento de tendencias antidemocráticas", dijo Coeckelbergh.

Además, se debe distinguir la composición creativa hecha con IA de la qué no está hecha por IA.

En lugar de preguntar solo por el origen de la obra, "deberíamos preguntarnos qué podemos hacer con ella: ¿Aporta sentido? ¿Abre un nuevo espacio imaginativo?", dijo.

Según Coeckelbergh, es evidente que no todo lo hecho con IA tiene la misma calidad, igual que "hay pan industrial en el supermercado, pero también existe el buen pan".

"Lo mismo pasa con el arte", valoró el profesor.

El experto recordó que la historia de los medios muestra que cada vez que surge una nueva tecnología, el medio anterior pasa a ser percibido como auténtico y verdadero, mientras que el nuevo es recibido con desconfianza.

Así fue en el caso de la música, cuando compositores clásicos rechazaron el pop.

Actualmente, mientras que una canción pop generada con IA se percibe como "ilegítima", una canción pop de los años 1980 ya es considerada de mayor valor artístico.

Sin embargo, entonces el género ya estaba profundamente ligado a las nuevas tecnologías del momento, caracterizado por el uso de sintetizadores de sonido, baterías electrónicas o 'samplers'.

"A menudo nos polarizamos: o el reduccionismo mecanicista, o el rechazo humanista clásico de la tecnología. Entre ambos extremos hay mucho más posible", expuso Coeckelbergh.

En su opinión, el auge de esta tecnología debería "hacernos a todos un poco más artistas, más filósofos", ya que estos suelen ser "muy buenos cuestionando el medio, sin darlo por sentado, y utilizándolo de formas no previstas".

"Debemos ser críticos con el medio, conscientes de sus limitaciones y capaces de transformarlo de manera creativa. Si simplemente seguimos las intenciones de las grandes tecnológicas, nos entretenemos, pero no hacemos nada más", alertó Coeckelbergh.

Doctorado por la Universidad de Birmingham (Inglaterra), el filósofo es autor de numerosos artículos académicos y una veintena de libros, entre los cuales destacan 'AI Ethics' (2020), 'The Political Philosophy of AI' (2022) o 'Why AI Undermines Democracy and What to Do About It' (2024). EFE

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