Madrid, 3 jun (EFE).- El cineasta brasileño Sergio Oksman, afincado en Madrid, estrena en cines este viernes 'Una película de miedo', en la que él mismo y su hijo protagonizan una escapada de verano a un hotel abandonado en Lisboa que parece sacada de 'El resplandor'.
Mientras Lisboa se preparaba para la llegada del papa Francisco en 2023, Oksman (Brasil, 1970) ultimaba las grabaciones que protagonizarían esta nueva película, que ya estrenó en el Festival de San Sebastián el pasado año.
Ahora, en 2026, Madrid se pone a punto para recibir a León XIV mientras 'Una película de miedo' aparece en las carteleras como un documental que "parte de una idea casi ficticia" que quería representar "la superación de los miedos infantiles", según asegura Oksman a EFE.
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Sin embargo, confiesa que llegó muy tarde porque cuando su hijo "llegó ahí ya había superado sus miedos y el plano que quería rodar ya no podía hacerlo".
Por lo tanto, la película se fue formando en el proceso de montaje como una "especie de mosaico de posibles historias, posibles narrativas".
Dos años después de la grabación, el niño que protagoniza esta historia ya se ha vuelto un adolescente, por lo que "ya es un fantasma, como lo es mi padre en las imágenes que le grabé, como es mi abuelo y como soy yo también", cuenta Oksman a EFE.
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Así, "la película de miedo realmente es este intento de juntar a todos esos fantasmas", incluyendo el propio concepto del cine, "en el que todo lo que ves en pantalla son fantasmas", asegura.
Oksman se ayudó de la figura de su hijo y un gran amigo (Daniel) para construir la historia de esta película, pero insiste: "No somos mi hijo y yo".
"Se lo propuse a mi hijo como un juego y resultó ser un gran actor" cuenta el director, que como padre lo disfrutó como "un juego muy bonito".
Pero como cineasta "yo estaba muy preocupado porque no veía la película que quería hacer", admite.
Por su parte, Daniel aceptó realizar el papel de conserje del hotel durante una sobremesa con su compañero y amigo solamente una semana antes del rodaje.
"Quiero rodar tu rostro", le dijo Oksman, que podría haberse equivocado con su decisión pero "resultó ser maravilloso".
"No hay nada que me aburra más en el cine que el cine acartonado", dice Oksam, que en sus películas siempre trata "de habilitar un sitio para el espectador, para que el espectador sea una especie de copartícipe y que el espectador pueda volcar lo suyo en los huecos" que deja.
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En su cinematografía, y en particular en esta película, toma todas las grabaciones como material de archivo y empieza a crear una narrativa desde el montaje. Así es como finalmente incluyó una de las escenas de este nuevo filme.
"Yo traté de hacer una película en el 2010 sobre un asesino en serie cuya cabeza está en un frasco porque la ciencia la estudió. Y yo durante 15 años tenía este plano de la cabeza y cada vez que empezaba un proyecto decía, 'esta vez utilizo la cabeza', y finalmente la cabeza ha encontrado su acomodo en una película", relata a EFE.
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"Me gustan las películas imperfectas, las películas que abren puertas pero no tratan de cerrarlas", concluye. EFE
(Foto)
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