Svitolina renace en Roma

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Roma, 16 may (EFE).- Lo primero que hizo Elina Svitolina cuando se proclamó campeona del WTA 1.000 de Roma ocho años después de conquistar el último evento de este rango fue tirar la raqueta al cielo y llevarse las manos a la cabeza. Había atravesado años complejos, pero quería otra oportunidad. Una segunda juventud deportiva. Renacer.

Hace poco menos de una década, la ucraniana estuvo en primera línea del tenis mundial. Ganó, entre 2017 y 2018, unas Finales WTA y cuatro WTA 1.000, entre otros. Llegó a alcanzar el tercer puesto en el ránking mundial.

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A sus 31 años, la tenista de Odesa atraviesa lo que ella misma definió como una etapa renovada en su carrera. Tras varios años marcados por problemas físicos y una carga emocional significativa, Svitolina reencontró regularidad y ambición en el circuito. Roma fue su el escenario.

Su desempeño en esta edición en la arcilla romana refleja esa evolución. Un tenis más agresivo, solidez desde el fondo de pista y fortaleza en los intercambios largos, factores que resultaron determinantes en su camino hacia el título. Con más experiencia, más desarrollo.

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El conflicto en su ciudad y país de origen le dejó una profunda huella. La afecto emocionalmente y añadió una gran carga psicológica a su carrera deportiva. A esto se sumó un parón prolongado por maternidad, al decidir interrumpir completamente su carrera para tener a su hija, lo que provocó una pausa en sus aspiraciones competitivas.

También diversos problemas físicos, incluidas lesiones que la obligaron a retirarse de torneos o a competir con molestias, así como etapas de rendimiento irregular condicionadas por dificultades tanto físicas como mentales.

Volvió a empezar prácticamente desde abajo en el ranking tras su regreso a la competición. Paso a paso, con mucho sacrificio y resiliencia, la tenista alcanzó el top-10 de nuevo. Resurgió, y lo hizo en la última ciudad que la vio brillar.

Svitolina firmó un sobresaliente torneo en el WTA 1.000 de Roma con partidos muy físicos y largos. Se proclamó campeona tras derrotar en la final a la estadounidense Coco Gauff, una de las grandes favoritas y vigente finalista. Previamente, en semifinales, ya había dado la sorpresa al superar a la polaca Iga Swiatek.

Antes, eliminó a la kazaja Elena Rybakina, otra de las grandes favoritas, mostrando gran capacidad de reacción tras perder el primer set. En las rondas anteriores también dejó atrás a Nikola Bartunkova y Hailey Baptiste. Con mucha firmeza.

Fue una matagigantes este torneo, cuyo trofeo besó sobre la pista merecidamente. La ucraniana levantó así un título que no conseguía desde hacía ocho años en esta categoría y volvió a coronarse en la capital italiana, escenario en el que ya reinó en el pasado hasta en dos ocasiones.

Antes de alzar el trofeo al cielo de la 'Ciudad Eterna', Svitolina clamó: 'Slava Ukraïni (Gloria a Ucrania)'.

Carlos Expósito