Calamarca (Bolivia), 16 may (EFE).- El convoy de vehículos militares y policiales que este sábado despejó parcialmente un camino troncal del altiplano de Bolivia decidió volver a La Paz, tras más de trece horas de trabajo para retirar decenas de montículos de tierra, troncos, piedras y neumáticos quemados usados por los campesinos aimaras para cortar la ruta desde hace once días exigiendo la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
"Hemos llegado hasta acá evadiendo o rompiendo varios obstáculos", afirmó el comandante en jefe de la Fuerzas Armadas, general Víctor Hugo Balderrama, que dirigió el convoy hasta la localidad de Calamarca, a 54 kilómetros de La Paz, desde donde luego comenzó el retorno para despejar de vuelta una carretera paralela.
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El jefe militar reconoció que tomaron la decisión de no seguir adelante para no encontrar la marcha que centenares de seguidores del expresidente Evo Morales (2006-2019) realizan en la misma ruta hacia La Paz para exigir también la renuncia de Paz.
Balderrama declaró a los medios que llegaron a Calamarca, entre ellos EFE, que tienen la información de que más adelante hay "grupos más revoltosos" y las Fuerzas Armadas no quieren "buscar enfrentamiento", sino cumplir su misión "en el marco del respeto a la población".
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La caravana emprendió la vuelta a La Paz sin cumplir el propósito de llegar hasta la ciudad andina de Oruro, a 227 kilómetros de la sede de Gobierno, para habilitar por completo esa vía.
El comandante departamental de la Policía de La Paz, coronel Juan Amílcar Sotopeña, que coordinó el operativo, dijo que se cumplió con el objetivo de liberar el paso de cisternas con combustibles, camiones con carga y otros vehículos particulares para que puedan avanzar en la carretera hasta Calamarca.
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El jefe policial sostuvo que los operativos se realizaron con respeto a los derechos humanos y sin el uso de la violencia y anunció que se evaluarán los siguientes pasos para habilitar la ruta hacia Oruro.
El convoy partió de La Paz alrededor de las 03:00 hora local (07:00 GMT) y avanzó lentamente en su propósito de habilitar el tránsito hasta Oruro, una de las rutas más golpeadas por los bloqueos sostenidos principalmente por los sindicatos campesinos de La Paz.
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Ese sector y el líder de la Central Obrera Boliviana (COB), el minero Mario Argollo, piden la renuncia de Rodrigo Paz, tras seis meses de haber asumido la Presidencia, en medio de otras protestas de diversos sectores que negociaron con el Gobierno e incluso alcanzaron acuerdos sobre bonos especiales o reformas legales, entre otros temas.
A medida que el convoy avanzaba, algunos bloqueadores se apartaban hacia los cerros y en dos casos los agentes antidisturbios usaron gases lacrimógenos contra manifestantes que lanzaron piedras desde zonas elevadas para intentar frenar a la caravana.
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Tanto en la vía de ida a Oruro, como en la de vuelta a La Paz, permanecían decenas de vehículos, sobre todo de camiones de carga inmovilizados desde hace días, además de autobuses y autos particulares atrapados por los cortes. Los conductores intentaban avanzar detrás del convoy apenas los uniformados despejaban un tramo.
La imagen de la ruta mostraba todavía huellas de las protestas: piedras dispersas, cenizas de fogatas y tierra removida sobre el asfalto. En varios puntos, los policías continuaban limpiando la carretera.
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El dirigente Argollo publicó un video en las redes sociales para valorar que varios sectores resistieran el desbloqueo, sobre todo en la ciudad de El Alto y en los municipios al sur de La Paz, donde los manifestantes se enfrentaron a la Policía en su intento de reorganizar los bloqueos que habían sido despejados.
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