La trampa de Tucídides, o cómo Xi advirtió a Trump sobre el peligro de una escalada letal

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Washington, 14 may (EFE).- La mención de la trampa de Tucídides por parte del presidente chino, Xi Jinping, al inicio de la cumbre que mantuvo este jueves en Pekín con su homólogo estadounidense, Donald Trump, ha deparado atención de analistas al tratarse de un concepto geopolítico sobre la propensión al conflicto cuando una potencia asentada se ve amenazada por un poder en ascenso.

"China y Estados Unidos deben trascender la trampa de Tucídides", aseguró Xi en los comentarios, abiertos a la prensa, que precedieron a la reunión que las delegaciones de ambos potencias mantuvieron en privado en el Palacio del Pueblo de la capital china.

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Xi añadió tras esta disquisición que es necesario "un nuevo paradigma en las relaciones entre las grandes potencias".

La trampa de Tucídides es una teoría concebida, a partir de las crónicas de las guerras del Peloponeso, hace unos 15 años por el politólogo estadounidense Graham Allison que describe una aparente tendencia a la guerra cuando un estado hegemónico ve amenazado su liderazgo por otro.

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Desde entonces el uso del concepto se ha popularizado a la hora de analizar las relaciones entre Washington y Pekín, que serían análogas a la hegemónica Esparta y a la pujante Atenas.

El que Xi empleara una noción tan extendida entre politólogos y expertos estadounidenses ha llamado la atención, ya que, más allá de ser un llamado a rebajar las tiranteces, indica que Pekín quiere demostrar que maneja el mismo guión que Washington y que busca ser una potencia responsable.

La mayoría de voces que se hacen eco del comentario de Xi -que en otros foros ha mencionado la trampa de Tucídides en más de un ocasión- consideran ante todo que el tono del presidente chino es eminentemente conciliador.

"Xi preguntó si los dos países podrían afrontar juntos desafíos significativos en aras de la estabilidad global y esforzarse por lograr 'un futuro más brillante' para la humanidad", afirma en ese sentido una columna de opinión de la cadena CNBC.

Aunque el tono de Trump en Pekín fue igualmente cálido, desde el retorno del republicano a la Casa Blanca en enero de 2025 algunos analistas han subrayado que es su segundo Gobierno, por si solo, el que ha mostrado más predisposición a accionar la trampa de Tucícides al atacar los cimientos que sostienen su dominio en el globo.

El Gobierno de Trump "ha emprendido por cuenta propia una destrucción radical del orden global que Estados Unidos forjó: amenazando con invasiones, imponiendo aranceles punitivos de manera indiscriminada y abandonando casi por completo alianzas de larga data", escribió la columnista Lydia Polgren en The New York Times en noviembre pasado.

"China, por el contrario, ha respondido mayormente con una férrea insistencia en el statu quo. En un giro sorprendente, es Estados Unidos -y no China- el que parece decidido a activar la trampa de Tucídides. En la cúspide del mundo, Estados Unidos está derrocando a Estados Unidos", concluía la periodista. EFE