Barcelona (España), 29 abr (EFE).- La mayor parte de los microresiduos que se encuentran en el océano Atlántico Sur, concentrados sobre todo en el ecuador y las costas de Brasil, provienen de la costa de África occidental, según un estudio del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona (ICTA-UAB), en España
Mediante un muestreo del agua marina de casi 8.000 kilómetros, desde Salvador (Brasil) hasta el estrecho de Gibraltar, el trabajo identifica las principales fuentes geográficas de estas micropartículas, su distribución a gran escala y los procesos que condicionan la acumulación en el océano.
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Para ello, los investigadores combinaron el análisis de muestras recogidas en ambos extremos del Atlántico con un modelo de dispersión oceánica capaz de rastrear el recorrido de las partículas en función de la velocidad y dirección de las corrientes marinas.
Las conclusiones muestran que las corrientes ecuatoriales transportan estas partículas desde la costa de África occidental hacia la brasileña y otras áreas remotas del Atlántico, aunque también detecta aportaciones secundarias desde el norte de Brasil hacia áreas próximas al noroeste africano y desde la península ibérica hacia las islas Canarias.
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"El trabajo nos ha permitido constatar que estas partículas pueden acumularse hasta en zonas remotas, como el centro del océano Atlántico, y desplazarse a grandes distancias lejos de sus fuentes de origen", ha indicado en un comunicado la autora principal del estudio, Stéphanie Birnstiel.
Según los investigadores, en la dispersión de estas partículas influyen factores como el viento, el oleaje, las corrientes marinas y las interacciones biológicas.
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En cuanto a las características de estas, las más pequeñas -dominadas por fragmentos- son las más abundantes, mientras que las más grandes -formadas principalmente por fibras- son menos numerosas.
"El estudio demuestra también que el hemisferio norte concentra más cantidad de microresiduos, especialmente de fibras celulósicas, algo que se relaciona con una densidad de población más elevada, un nivel de industrialización mayor y los mecanismos de acumulación del Atlántico Norte", explica la coautora Patrizia Ziveri.
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Aunque estas fibras, asociadas al lavado doméstico de textiles como el algodón, son de origen natural, presentan una biodegradación muy lenta debido a los tratamientos químicos, tintes y aditivos empleados durante su fabricación.
Así, los investigadores subrayan la necesidad de abordar este tema desde una perspectiva global, ya que sus efectos "trascienden fronteras y ecosistemas". EFE
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dic/fl/cc
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