Gobierno de Bolivia descarta políticas de ajuste económico que afecten a "los más pobres"

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La Paz, 28 abr (EFE).- El ajuste económico en Bolivia no recaerá sobre "los más pobres", ni seguirá antiguas recetas, ni las que vienen del extranjero, ni implicará una subida de impuestos, ni despidos masivos, afirmó este martes el ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza.

El funcionario fijó esa posición en medio de polémicas surgidas sobre las posibles políticas de ajuste después de que el economista venezolano Ricardo Hausmann, director del Laboratorio de Crecimiento de Harvard, presentara un estudio que recomienda al Gobierno negociar con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

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Espinoza defendió que "el ajuste no puede recaer sobre la gente" y aseguró que aplicarán "una política económica a la boliviana, no con recetas de afuera, no con medidas importadas, no con viejos preceptos".

"Quienes están buscando ajustes a la antigua, ajustes que generaban impuestazos, recortes brutales, relocalizaciones (despidos) y ese tipo de cosas, tampoco lo vamos aceptar", afirmó.

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"Los escuchamos, los entendemos, pero no vamos a aceptar porque no está en nuestra dinámica un sacrificio de los más pobres para beneficiar solamente a los que se pueden salvar. De aquí, salimos todos juntos", agregó.

Además, el ministro dijo que en las recientes Reuniones de Primavera del Banco Mundial (BM) y el FMI con representantes de 70 países, expuso cómo se está gestionando la crisis en Bolivia y recibió la aprobación del segundo organismo.

"Lo que se ha planteado ahí al Fondo es algo muy simple: no recetas, sí marco de políticas", afirmó y sostuvo que el Gobierno no hará "un recorte a lo bruto" para "que se arregle el que pueda".

Apuntó que se está construyendo una economía que, a su juicio, va "bien, se está ordenando".

Las declaraciones de Espinoza también surgen en un contexto en el que sindicatos de sectores dependientes del Estado impulsan protestas para exigir un aumento salarial del 20 %, algo que descartó el Gobierno.

En su presentación en La Paz, Hausmann planteó que Bolivia debía negociar con el Fondo para salir de la crisis en que se encuentra y advirtió que "la fragilidad macroeconómica puede descarrilar la economía y la estabilidad política nacional".

"Es obvio que tienen que ir al Fondo Monetario Internacional. Les va a ser todo infinitamente más fácil si lo hacen y todo infinitamente más complicado si no lo hacen", sostuvo el venezolano.

La principal alianza opositora, Libre, liderada por el expresidente Jorge Quiroga (2001-2002), también insiste en que Bolivia debería negociar un acuerdo con el FMI.

El Presupuesto General del Estado (PGE) Reformulado prevé para este año un déficit fiscal del 9 % del producto interior bruto (PIB) y una inflación del 14 %.

El FMI ha pronosticado para este año un decrecimiento económico de -3,3 %, mientras que el BM anticipa un -3,2 %.

Al contrario, esta semana, la Comisión Económica para América Latina (Cepal) señaló que Bolivia crecerá un 0,5 %, una de las cifras más bajas de la región. EFE