Ginebra, 27 abr (EFE).- El Tribunal Penal Federal de Suiza abrió este lunes el juicio contra Gulnara Karimova, hija del expresidente uzbeco Islam Karimov, que ha sido acusada de blanqueo de capitales, administración desleal, corrupción y de estar al frente de una organización criminal.
En el mismo proceso estarán sentados en el banquillo de los acusados un antiguo gestor de patrimonios del banco privado suizo Lombard Odier, así como el propio negocio, en ambos casos por cargos de blanqueo de capitales, además de un antiguo colaborador de la principal acusada.
Los hechos de blanqueo se remontan al período 2005-2012, cuando Karimova abrió a través de varios testaferros más de una treintena de cuentas bancarias en entidades financieras de Suiza y otros países, realizando una serie de transferencias que tenían el propósito de ocultar su origen ilícito, según las investigaciones realizadas por el Ministerio Público de Suiza.
Las informaciones que se han recabado apuntan a que los importes transferidos totalizarían varios cientos de millones de dólares y de euros, procedentes sobre todo de sobornos pagados por operadores en el sector de las telecomunicaciones.
Actualmente Karimova se encuentra en prisión en Tachkent, la capital uzbeka, por lo que el juicio en Suiza se ha abierto en su ausencia, en lo que representa la continuación del que se considera uno de los mayores escándalos de corrupción en Asia central.
Sus abogados indicaron al inicio de las deliberaciones que las autoridades uzbekas se han negado a liberarla para asistir al juicio en Suiza, razón por la que han pedido que el juicio se suspenda.
La acusada ocupó cargos públicos durante el régimen de su padre, quien durante 25 años dirigió el país con mano de hierro hasta su muerte en 2016, entre ellos el de ministra de Estado, así como embajadora ante la sede europea de Naciones Unidas en Ginebra, lo que la llevó a residir en esta ciudad entre 2008 y 2013.
Según el escrito de acusación, Karimova, quien además presumía de ser una mujer de negocios, cantante y celebridad del 'jet set', había montado una estructura compleja, estableciendo contratos ficticios para dar una apariencia legal a los fondos transferidos.
En Uzbekistán fue juzgada tras el fallecimiento de su padre por corrupción y condenada en 2013 a 13 años de prisión.
En Suiza, el tribunal debe decidir si prosigue con el juicio. De ser así, el proceso se extenderá varias semanas. EFE