AI denuncia que Birmania vivió en 2025 su año más mortífero desde el golpe militar

Guardar

Bangkok, 21 abr (EFE).- Birmania (Myanmar) vivió en 2025 el año más mortífero para su población desde el golpe militar de 2021, denunció este lunes Amnistía Internacional (AI) en su informe anual sobre derechos humanos, publicado en medio de la pretendida transición política del régimen castrense.

Con el conflicto armado entre el Ejército y guerrillas étnicas y prodemocráticas intensificado, un devastador terremoto y recortes de la ayuda procedente de Estados Unidos, 2025 fue "el año más mortífero para la población civil desde el golpe de Estado", señaló la ONG.

Según AI, que cita cifras de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU, la ofensiva aérea se duplicó respecto a 2024 y se extendió a casi la totalidad del país, donde la mayoría de estados y regiones registraron fallecidos, heridos o desplazados por este tipo de ataques.

Cada vez es más habitual que el Ejército recurra a asaltos desde el aire mediante parapentes motorizados tripulados –denominados "paramotores"–, una técnica que requiere menos recursos, indicó AI en su informe, aludiendo al ataque de octubre en Chaung-U (centro) que se saldó con 18 muertos, entre ellos niños de dos años, y decenas de heridos durante una festividad budista.

La ONG internacional denuncia, además, que los ataques aéreos contra escuelas no han cesado: en mayo, al menos 20 estudiantes murieron en una ofensiva en la aldea de Ohe Htein Twin (noroeste), perpetrada durante el alto el fuego declarado tras el devastador terremoto que sacudió el país en marzo; mientras otros 19 fallecieron en septiembre en un centro de Kyauktaw (oeste).

La publicación del informe coincide con la pretendida transición política de la junta militar que en 2021 tomó el poder de las manos del partido ganador de las elecciones de 2020, la Liga Nacional para la Democracia (LND), lo que puso fin a una década de apertura democrática y exacerbó el conflicto interno.

El general Min Aung Hlaing, líder de golpe, juró cargo el pasado 10 de abril como presidente de Birmania en una ceremonia en la que quedó disuelta la junta castrense que encabezó y que ha estado al frente del país los últimos cinco años. Su toma de posesión se produjo tras unas elecciones celebradas entre diciembre y enero sin oposición representativa y en un clima de represión.

Según la Asociación para la Asistencia de Prisioneros Políticos de Birmania (AAPP), 22.170 personas continúan detenidas desde el golpe y cerca de 8.000 han sido asesinadas por el régimen castrense. Según AI, el Ejército siguió en 2025 sin proporcionar "acceso a una atención médica adecuada" a las personas privadas de libertad. EFE