La mandataria japonesa se ausenta del polémico santuario Yasukuni pero envía ofrenda

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Tokio, 21 abr (EFE).- La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, evitó visitar el polémico santuario Yasukuni de Tokio pero envió una ofrenda con motivo del inicio del festival de primavera, en una práctica usual entre mandatarios japoneses, pero controvertida para países vecinos por los vínculos del lugar de culto con el pasado militarista nipón.

La ofrenda de este martes consistió en el envío de un árbol 'masakaki' en su nombre, según la agencia de noticias Kyodo. Se trata de la primera ofrenda enviada al santuario por la mandataria nipona desde que llegó al cargo, siguiendo el gesto de sus antecesores y evitando una visita para no generar confrontación con China y Corea del Sur.

Takaichi, conocida por sus opiniones revisionistas sobre el pasado militarista de Japón, solía visitar Yasukuni cada año, incluso durante sus periodos como ministra, con motivo de los festivales de primavera y otoño, y en el aniversario de la rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial, el 15 de agosto.

No obstante, en octubre de 2025, cuando ya era la líder del partido gobernante nipón pero antes de la votación en el Parlamento en la que aspiraba a ser elegida como jefa de Gobierno, se abstuvo de acudir al templo y envió una ofrenda monetaria personal a través de terceros, buscando apoyos de otras facciones.

En Yasukuni se honra a los caídos japoneses entre finales del siglo XIX y 1945, más de 2,4 millones de personas, entre las que figuran 14 políticos y oficiales del Ejército imperial condenados como criminales de guerra tras la Segunda Guerra Mundial.

Ningún jefe de Gobierno japonés en funciones ha visitado el santuario después de que el fallecido Shinzo Abe se personara para realizar una ofrenda en diciembre de 2013, desatando críticas dentro y fuera del país que motivaron el comienzo del envío de las ofrendas.

China y Corea del Sur, países que sufrieron agresiones bélicas de Japón, han venido expresando sus quejas por los homenajes oficiales en Yasukuni a causa de viejas heridas abiertas del colonialismo.

Además, Pekín y Tokio se encuentran enzarzados en una amplia disputa desde el pasado noviembre, a raíz de unos comentarios de Takaichi durante una sesión parlamentaria sobre la posibilidad de activar al Ejército del país en el caso de un ataque militar chino contra Taiwán. EFE