Claudia Dupeirón
La Habana, 18 abr (EFE). – El silencio ha envuelto estos días el anunciado diálogo entre Cuba y Estados Unidos, mientras la retórica belicista escala enteros en las declaraciones de los máximos dirigentes de ambas orillas.
La situación de los contactos bilaterales -si es que están teniendo lugar- ha quedado completamente opacada un mes después de que La Habana reconociese que se había abierto una vía de diálogo con Washington tras semanas de presión estadounidense a la isla en pos de reformas económicas y políticas (incluyendo un bloqueo petrolero).
El Gobierno de Cuba denunció este viernes en una declaración que la isla vive “bajo el asedio permanente del Gobierno de los Estados Unidos” y que su “escalada de amenazas” incluye “pretensiones de agresión militar”.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ya advirtió en una entrevista con la cadena estadounidense NBC emitida el pasado domingo que los cubanos “morirían” por defender a la isla de una eventual invasión de Estados Unidos.
“Si eso sucede habrá combates, habrá lucha: nos defenderemos. Y si tenemos que morir, moriremos. Porque como dice nuestro himno nacional: morir por la patria es vivir", advirtió.
Apenas 24 horas después, el presidente de EE.UU., Donald Trump, apuntó que Cuba podría ser la siguiente. "Es posible que hagamos una parada en Cuba una vez que hayamos concluido con esto (la guerra contra Irán)”, explicó.
Trump, que ha hablado en semanas previas de "tomar" Cuba, respondía así a preguntas de periodistas sobre la llegada del petrolero ruso Anatoly Kolodkin a la isla, el primero en tres meses de bloqueo energético estadounidense. Washington anunció después que analizaría cada envío de crudo “caso por caso”.
Al día siguiente el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, aseguró que EE.UU. "intimida, presiona y extorsiona" a quienes tratan de comerciar con la isla y defendió el derecho del país caribeño a importar combustibles para satisfacer su demanda.
Rodríguez dijo que el Gobierno de EE.UU. “pretende crear confusión para seguir impidiendo la entrada de combustibles a territorio cubano” y subrayó que todo país tiene derecho a exportar combustible a Cuba, así como “desarrollar relaciones comerciales, sin la interferencia de una potencia ajena”.
La isla sufre una grave crisis energética desde 2024 debido a las frecuentes averías de sus obsoletas centrales termoeléctricas y la falta de divisas del Estado para importar combustibles, algo que se ha agravado desde el pasado enero por el asedio petrolero de EE.UU.
Amenaza militar
Este miércoles se producía una nueva vuelta de tuerca cuando medios estadounidenses revelaban que el Pentágono está intensificando sus planes para una posible intervención militar en Cuba, pero que cualquier movimiento estaba supeditado a órdenes directas de Trump.
En respuesta a una petición de EFE, el departamento de Guerra de EE.UU. llamó a no especular sobre “escenarios hipotéticos” e indicó que las fuerzas armadas prevén diversas contingencias y “permanecen preparadas para ejecutar las órdenes del presidente”.
Al día siguiente Díaz-Canel, vestido de militar, reconoció la posibilidad de una "agresión militar" de EE.UU. a Cuba en un acto conmemorativo ligado a la fallida invasión de Bahía de Cochinos (con respaldo estadounidense).
"No la queremos (la guerra), pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y, si fuera inevitable, ganarla", aseguró.
Las palabras del presidente cubano se difundieron casi al unísono de la divulgación en el diario The Miami Herald de una encuesta en la cual el 79 % de la comunidad cubana en el sur de Florida dice respaldar una intervención militar de Estados Unidos en Cuba.
El sondeo apuntó asimismo que un 36 % de los participantes que apoyaría una operación para derrocar al Gobierno cubano y un 38 % favorecería una intervención que combine el cambio de régimen con la respuesta a la emergencia humanitaria.
Cuba confirmó el pasado 13 de marzo que había abierto un “diálogo” con EE.UU., pero indicó que se encontraba en “fases iniciales” y que se encontraban “alejados” de cualquier acuerdo. Trump llevaba para entonces semanas aludiendo a supuestos contactos bilaterales e instando a La Habana a cerrar un pacto antes de que fuese demasiado tarde.
Díaz-Canel ha indicado en las últimas semanas que cualquier proceso de diálogo es lento, pero el Gobierno cubano no ha vuelto a referirse a los contactos con EE.UU. EFE
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