Morante de la Puebla admite que no atraviesa su mejor momento personal: "Mi condición psíquica no es la que me gustaría"

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MADRID (CHANCE)

Morante de la Puebla atraviesa uno de los momentos más brillantes de su carrera en los ruedos mientras, en lo personal, reconoce que no está en su mejor etapa. En plena temporada y con la afición rendida a su tauromaquia, el diestro ha recibido un importante reconocimiento en Sevilla que, lejos de hacerle bajar la guardia, refuerza su sentido de la responsabilidad con el público y con la propia fiesta.

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Al recoger el X Premio Taurino del Ayuntamiento de Sevilla, Morante confesaba con honestidad la dualidad que vive: "Bueno, profesionalmente sí que estoy viendo creo que el mejor momento. Después, mi condición psíquica no es la que me gustaría y, bueno, personalmente pues ahí vamos. Día a día, día a día". Una reflexión en la que deja claro que, aunque sobre el albero se siente pleno, en el plano anímico atraviesa un periodo más complejo que afronta paso a paso.

En este acto, celebrado en la capital hispalense y en el que recibió el galardón de manos del alcalde José Luis Sanz, el torero definió este premio como "muy especial": valora especialmente que "la gente que disfruta en la calle y la plaza coincidan en que he sido el merecedor de este premio", subrayando así la importancia que concede al respaldo de la afición. Para el regidor, Morante encarna a un hombre que ha hecho del toreo su vida y que, desde niño, ha enfocado todo su esfuerzo en esta profesión.

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También habló de la rivalidad en los ruedos, un aspecto que considera sano y necesario: "Siempre es beneficioso, ¿no? Creo que la rivalidad y el que uno quiera estar mejor que otro... pues es beneficioso, claro que sí, ¿no? El público lo agradece y no es solo con Roca Rey, sino con todos los toreros intento siempre de estar mejor que ellos aunque después en la intimidad nos demos un abrazo y todos seamos amigos, pero no cabe duda que en la plaza pues quiero que todos los aplausos los mayores posibles sean para mí". Con estas palabras, reivindica la competencia como motor de exigencia y espectáculo, sin que ello rompa la camaradería entre compañeros.

El diestro reconoció además el peso que conllevan tantos reconocimientos y el compromiso que siente cada tarde que se viste de luces: "Claro que sí, uno cuando se viste de torero y se pone delante del toro y del público, uno tiene que mantener el tipo. Y no solo eso, sino que a la vez tiene que entregarle al público todo lo que uno lleva dentro. Eso a veces es difícil, pero es a lo que uno le pone más empeño. Y lo más difícil es sin duda la responsabilidad de mantener la ilusión de los aficionados".