
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha destacado que la presión ejercida sobre Teherán tras el bloqueo del estrecho de Ormuz ha llevado al liderazgo iraní a mostrar interés en alcanzar un acuerdo, una postura que califica de “mucho más razonable” que la anterior, y que considera posible. Según informó CNN, Trump aseguró este martes desde el Despacho Oval que la ofensiva estadounidense en Irán, realizada conjuntamente con Israel, finalizará en un plazo de dos a tres semanas, al tiempo que dio por logrado su objetivo principal: impedir que Irán desarrolle armas nucleares.
Durante su intervención, el mandatario estadounidense declaró que el “cambio de régimen” en Irán ya se ha logrado, aunque precisó que este no era parte de su misión inicial. “Mi objetivo era que no tuvieran armas nucleares, y ese objetivo se ha alcanzado. No tendrán armas nucleares. Pero estamos terminando el trabajo, y creo que lo lograremos en unas dos semanas, tal vez un par de días más”, afirmó Trump, según consignó CNN. Reiteró que Irán no contará con la capacidad de fabricar un arma nuclear durante varios años.
Trump expresó que, mientras continúe en el poder, no permitirá que Irán obtenga capacidad nuclear: “Cuando estén listos, tal vez dentro de mucho tiempo, tendréis un presidente como yo que irá allí y los derrotará contundentemente”, declaró ante los medios, según reportó CNN. También justificó su posición argumentando que Irán está dirigido por personas radicalizadas y por líderes que calificó como enfermos. En este contexto, sostuvo que el peligro nuclear está descartado a corto y medio plazo.
Según informó el medio CNN, el presidente estadounidense resaltó un cambio en el liderazgo iraní, calificando a las nuevas autoridades como “más razonables” y distintas a sus predecesores. “Ahora tenemos un grupo de personas muy diferentes. Son mucho más razonables”, explicó Trump, quien además consideró que la posibilidad de alcanzar un acuerdo con Irán resulta factible y que incluso el gobierno iraní “quiere llegar a un acuerdo más que yo”. Prevé que la retirada estadounidense tendrá lugar en un plazo breve.
Trump también abordó la situación en el estrecho de Ormuz, paso estratégico que conecta los golfos Pérsico y de Omán y que, tras los ataques conjuntos estadounidenses e israelíes, había quedado bloqueado por fuerzas iraníes. De acuerdo con CNN, el presidente varió su postura al indicar que la seguridad del paso marítimo y el abastecimiento energético por esa ruta ya no deben recaer exclusivamente sobre Estados Unidos: “Si Francia u otro país quiere obtener petróleo o gas, que vaya por el estrecho; irán directamente por ahí y podrán valerse por sí mismos”. Añadió que lo que acontezca en ese punto geográfico no involucrará a su país y que no existe razón que justifique mantener fuerzas militares en la zona una vez resuelta la ofensiva.
En relación con las consecuencias económicas generadas por el conflicto, Trump se refirió al aumento de los precios del petróleo, con un impacto palpable en el precio de la gasolina en Estados Unidos. Según detalló CNN, el galón de gasolina alcanzó los 4 dólares (0,91 euros el litro) por primera vez desde 2022. Para tranquilizar a la población estadounidense, Trump aseguró que una vez que las tropas estadounidenses se retiren de Irán, los precios de los combustibles experimentarán una caída: “Lo único que tengo que hacer es irme de Irán, y lo haremos muy pronto, y los precios se desplomarán”, indicó.
En sus declaraciones, el presidente insistió en que el proceso de retirada militar será rápido y que no contempla prolongar la presencia de fuerzas estadounidenses en la región más allá del periodo previsto de dos a tres semanas. Mientras tanto, subrayó que la estrategia aplicada ya imposibilitó el acceso iraní a armas nucleares y que la nueva dirigencia en Teherán busca activamente negociar un acuerdo. Por último, Trump reafirmó que la responsabilidad de garantizar el flujo de petróleo y gas a través del estrecho de Ormuz recaerá en los países que dependen directamente de esos recursos. Así, según publicó CNN, la administración estadounidense centra su atención en el cumplimiento de los objetivos nucleares y la retirada, con la expectativa de repercusiones inmediatas en los mercados internacionales de energía.