La AEMPS publica informes de posicionamiento para farmacos para el linfoma folicular y leucemia mieloide crónica

Expertos analizan nuevas opciones terapéuticas para abordar los desafíos de seguridad, eficacia y resistencia en pacientes diagnosticados con enfermedades hematológicas, mientras recomiendan evaluar perfiles individuales, tratamientos previos y riesgo cardiovascular antes de seleccionar la alternativa más adecuada

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El reciente análisis farmacológico sobre alternativas terapéuticas para el tratamiento de linfoma folicular y leucemia mieloide crónica centra la atención en la necesidad de valorar criterios individuales antes de seleccionar la opción más adecuada para cada paciente. El informe de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), citado por diversos especialistas, especifica que deben considerarse el historial terapéutico, la duración de las respuestas previas, las características clínicas de la enfermedad y el riesgo cardiovascular, factores todos determinantes en la toma de decisiones. Según informó la propia AEMPS, dos nuevos informes de posicionamiento terapéutico (IPT) han evaluado el valor y la seguridad de fármacos clave para ambas patologías hematológicas.

El primero de los documentos difundidos por la AEMPS examina 'Breyanzi' (lisocabtagén maraleucel), fabricado por Bristol-Myers Squibb Pharma, orientado a personas adultas con linfoma folicular en recaída o refractario después de al menos dos líneas de tratamiento sistémico. De acuerdo con lo publicado por la AEMPS, el IPT recoge los resultados del estudio de fase II ‘TRASCEND FL’, en el que se observaron elevadas tasas de respuesta tanto global como completa utilizando 'Breyanzi'. Sin embargo, y tal como detalló la agencia, tras una mediana de seguimiento de 24 meses, no se han alcanzado aún datos definitivos sobre supervivencia libre de progresión ni sobre supervivencia global, ambos considerados objetivos secundarios de dicho estudio.

En cuanto al perfil de seguridad de 'Breyanzi', reportó la AEMPS, los eventos adversos graves identificados hasta la fecha corresponden, principalmente, a complicaciones hematológicas de carácter reversible. Eventos de interés especial, como los efectos neurológicos conocidos con las siglas SLC o ICANs, se presentaron en su mayoría en grados 1 y 2 de gravedad. Además, la frecuencia en el uso de tratamientos de rescate, como corticoides o tocilizumab, fue relativamente baja. El informe remarca la ausencia de nuevos patrones de seguridad en comparación con otras indicaciones previas y señala una consistencia con los efectos advertidos en el contexto de otras terapias CAR-T.

Respecto a la comparación de 'Breyanzi' con otras alternativas, la AEMPS indicó que no existen estudios directos frente a otros tratamientos en el mismo escenario clínico del linfoma folicular. La información disponible proviene de análisis indirectos, cuya metodología introduce ciertas limitaciones, pero sugieren que 'Breyanzi' tiene una eficacia comparable a otras terapias CAR-T, como tisa-cel o axi-cel (este último recomendado a partir de la tercera línea de tratamiento), y muestra una mayor tasa de respuesta que fármacos como mosunetuzumab, epcoritamab, odronextamab, idelalisib, R2 o inmunoquimioterapia combinada. No hay datos indirectos sobre la eficacia de 'Breyanzi' frente a la combinación de zanubrutinib/obinutuzumab. La AEMPS puntualiza en su informe que, dadas las limitaciones metodológicas, las comparaciones deben considerarse solo como un punto de partida para futuras investigaciones y no como base definitiva para establecer el posicionamiento relativo entre terapias.

El informe resalta que la decisión terapéutica para estos pacientes debe personalizarse. Tanto los tratamientos previos como la duración de las remisiones, el perfil de seguridad, características propias del paciente y la disponibilidad de las terapias deben sopesarse antes de elegir la opción más beneficiosa. Según concluyó el informe citado por la AEMPS, 'Breyanzi' se integra como una alternativa más, sin establecerse como preferente, en el manejo del linfoma folicular en situaciones de recaída o refractariedad después de múltiples esquemas sistémicos.

En lo que respecta a la leucemia mieloide crónica en fase crónica con cromosoma Filadelfia positivo (LMC-FC Ph+), la AEMPS presentó, a su vez, un IPT sobre 'Scemblix' (asciminib), desarrollado por Novartis. De acuerdo con el documento, los resultados del estudio ‘ASC4FIRST’ posicionan a 'Scemblix' como opción preferente en el tratamiento de primera línea. Según detalló la agencia, el fármaco evidenció una respuesta molecular mayor y más rápida que los inhibidores de la tirosina quinasa (ITC) estándar, alcanzando diferencias significativas a partir de las semanas 12 y 24, y mostrando un mayor porcentaje de respuestas moleculares profundas (MR4 y MR4.5).

En el análisis de seguridad, solo un 4,5 % de los pacientes bajo tratamiento con 'Scemblix' suspendió la terapia por acontecimientos adversos, lo que contrasta con el 11,1 % en el grupo control. Así, se registraron menos efectos adversos de grado igual o mayor a 3 y una necesidad menor de ajustar dosis, según consignó la AEMPS. Esta perfil de tolerabilidad, junto con la eficacia demostrada, llevó a considerar 'Scemblix' como preferente frente a los ITC convencionales en el manejo inicial de la LMC-FC Ph+.

Desde el punto de vista del seguimiento, la AEMPS indicó que el estudio contempla una duración de hasta ocho años, lo que permitirá a futuro confirmar la estabilidad y el impacto de las respuestas observadas a las 48 semanas de tratamiento, datos actualmente disponibles y descritos como consistentes y con relevancia clínica.

En el caso de los pacientes que requieren segunda línea terapéutica tras fracaso o intolerancia a ITC, el informe subraya que 'Scemblix' se perfila como una opción destacada, en especial para quienes presentan comorbilidades como afecciones cardiovasculares o pulmonares, para quienes ciertas alternativas como nilotinib o dasatinib podrían suponer un riesgo añadido. Además, de acuerdo con el resultado superior del estudio 'ASCEMBL', la AEMPS señala que 'Scemblix' supera a bosutinib en pacientes intolerantes a dos o más ITC.

En cuanto al uso de 'Scemblix' comparado con ponatinib, el informe de la AEMPS especifica que no se han realizado estudios directos. Sin embargo, sostiene que el perfil de seguridad de ponatinib se considera menos favorable y, por lo tanto, 'Scemblix' surge como alternativa preferente en pacientes resistentes a dos o más ITC, especialmente si existen factores de riesgo cardiovascular o antecedentes de toxicidades relacionadas con el mecanismo de acción de unión al ATP de los ITC. Pese a este posicionamiento, el texto matiza que, en casos donde se detecta la mutación T315I, ponatinib sigue siendo la opción recomendada, ya que aún no existen datos suficientes sobre la eficacia de 'Scemblix' en este subgrupo de pacientes.

La AEMPS, a través de estos documentos, pone el foco en la individualización terapéutica y la importancia de considerar no solo los resultados de los ensayos clínicos, sino también las particularidades de cada persona antes de definir una estrategia en patologías hematológicas complejas.