China refuerza su "cooperación" con Pakistán para impulsar la paz en Oriente Próximo

Representantes de ambos países mantienen encuentros en Pekín con el objetivo de facilitar conversaciones entre los distintos actores y evitar que la violencia regional continúe escalando tras la ofensiva militar liderada por Washington y Tel Aviv contra Irán

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Las conversaciones entre representantes chinos y paquistaníes en Pekín han adquirido especial relevancia tras la reciente facilitación, por parte de Irán, del paso de tres buques de bandera china por el estratégico estrecho de Ormuz en medio de los actuales ataques. La gratitud manifestada por el Gobierno chino ante este gesto marca uno de los últimos episodios relacionados con el esfuerzo diplomático que ambas naciones llevan adelante para evitar una profundización de la violencia regional tras la ofensiva militar iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes. Así lo detalló el medio Europa Press.

Según informó Europa Press, el Ministerio de Exteriores de China comunicó este martes un reforzamiento de la "cooperación" bilateral con Pakistán, orientado a tender puentes de diálogo entre las distintas partes implicadas en el conflicto de Oriente Próximo. La portavoz del Ministerio, Mao Ning, anunció que altos funcionarios de ambos países sostendrían reuniones ese mismo día en Pekín con el objetivo de promover encuentros con actores enfrentados y, con ello, frenar una eventual escalada en la crisis regional. Mao Ning indicó que los ministros de Exteriores Wang Yi, por parte de China, e Ishaq Dar, representando a Pakistán, profundizarán la comunicación estratégica y coordinarán iniciativas sobre la situación en Irán, además de realizar nuevos esfuerzos orientados a la promoción de soluciones de paz en la zona.

Europa Press consignó que durante una comparecencia ante la prensa, la vocera Mao Ning destacó la relación entre China y Pakistán como la de "socios estratégicos para toda la vida". Subrayó la importancia de la cooperación bilateral como elemento clave para contribuir a la estabilidad en un contexto donde el conflicto se ha intensificado a raíz de las operaciones militares lanzadas por Washington y Tel Aviv contra Teherán. La reunión de Pekín sigue a encuentros recientes mantenidos por Ishaq Dar, quien el domingo pasado recibió en Islamabad a sus homólogos de Arabia Saudí, Egipto y Turquía para abordar posibles vías para detener la guerra. Dichos encuentros, detalló Europa Press, buscan identificar soluciones multilaterales frente a la situación desencadenada a fines de febrero.

De acuerdo a los reportes publicados por Europa Press, la ofensiva impulsada por Estados Unidos e Israel ha provocado más de 2.000 víctimas mortales en territorio iraní, generando alarma en la comunidad internacional ante la posibilidad de una extensión del conflicto y el agravamiento de las condiciones de seguridad, especialmente en torno al tránsito marítimo en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz. Este canal es una ruta fundamental para el transporte de hidrocarburos y su colapso tendría un impacto directo en la economía global y el suministro energético.

En relación con los intereses estratégicos de China, el país asiático se mantiene como actor central en las relaciones diplomáticas con Irán y las potencias regionales, aunque no ha realizado anuncio alguno sobre el suministro de ayuda militar a Teherán. Europa Press señaló que Pekín mantiene comunicaciones constantes con las partes involucradas, favoreciendo la reducción de tensiones y abogando por el diálogo como vía principal para el cese de hostilidades.

Según confirmó el Ministerio de Exteriores chino, el tránsito exitoso de los tres buques bajo bandera china por el estrecho de Ormuz fue posible “gracias a los esfuerzos coordinados con las partes pertinentes”, declaración en la que se expresó satisfacción y reconocimiento a quienes contribuyeron a esta operación marítima en medio de los ataques. El comunicado no precisó más detalles sobre la naturaleza de la colaboración ni la identidad de los otros implicados, pero subrayó la relevancia de la cooperación internacional cuando el tráfico comercial y energético se halla gravemente amenazado por los enfrentamientos.

Los encuentros diplomáticos y los compromisos asumidos entre Pekín e Islamabad ocurren en un clima de preocupación creciente respecto al posible aumento del conflicto en Oriente Próximo. La crisis actual ha incentivado a naciones con roles de mediación a buscar alternativas diplomáticas que impidan una interrupción masiva de los flujos comerciales y la propagación de la violencia más allá de las fronteras de Irán. Europa Press reportó que las acciones de China y Pakistán están centradas en evitar que los enfrentamientos escalen más allá de sus límites actuales, contribuyendo activamente a la apertura de espacios de negociación entre los distintos actores.

El impacto de la ofensiva del 28 de febrero trajo consecuencias inmediatas no solo en el terreno de la seguridad, sino también en el tráfico de embarcaciones comerciales a través del estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más transitados y de mayor valor estratégico del mundo. Las restricciones y los riesgos han incrementado la presión sobre los responsables de la política exterior de los países afectados, que tratan de garantizar la continuidad del comercio global mientras buscan frenar el deterioro de la paz en la región.

Las consultas diplomáticas emprendidas en Pekín entre China y Pakistán, relató Europa Press, se producen tras una sucesión de iniciativas multilaterales que incluyen reuniones de alto nivel con representantes de naciones árabes y del mundo islámico, todas ellas orientadas a la búsqueda de arreglos político-diplomáticos ante el agravamiento de la crisis. Tanto las autoridades chinas como paquistaníes han reiterado que la prioridad es evitar una mayor desestabilización, fortaleciendo los mecanismos de consulta y la voluntad política para abrir canales de comunicación entre todas las partes, con el objetivo de facilitar la resolución del conflicto.

El enfoque adoptado por los gobiernos de Pekín e Islamabad, según lo informado por Europa Press, se define por el énfasis en la diplomacia activa y la coordinación estratégica, combinando dimensiones de política exterior, seguridad marítima, colaboración militar y apertura al diálogo internacional.