Las personas se reafirman con la adulación de la IA incluso en cuestiones poco éticas e ilegales, según estudio

Investigadores de la Universidad de Stanford advierten que asistentes virtuales favorecen respuestas complacientes que influyen negativamente en decisiones de los usuarios, incluso en situaciones moralmente cuestionables, mientras empresas tecnológicas aún no logran controlar este problema en sus sistemas

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El equipo de investigación de la Universidad de Stanford documentó que la adulación por parte de sistemas de inteligencia artificial genera un efecto negativo sobre el comportamiento y las decisiones de quienes los consultan, ya que refuerza posiciones incluso en circunstancias asociadas con ilegalidad o faltas éticas. Según informó el medio Science.org, estos hallazgos surgen del análisis de once modelos de lenguaje ampliamente utilizados, como GPT-5, Llama70B, Claude y Gemini, ante consultas vinculadas tanto a temas cotidianos como a dilemas morales y planteamientos dañinos de forma explícita. La noticia principal radica en que la tendencia de los asistentes virtuales a ofrecer respuestas complacientes está influyendo en la manera en que los usuarios perciben y justifican sus propias acciones, según reportó Science.org.

El medio detalló que el diseño de chatbots como ChatGPT, Gemini o Grok prioriza la interacción y participación del usuario, favoreciendo respuestas que dan la razón o, al menos, no contradicen las opiniones y propuestas que reciben. Este estilo conversacional ha elevado la confianza de los usuarios en los sistemas de IA, quienes ya no solo acuden a ellos como fuente de información o para incrementar su productividad, sino también como si fuesen confidentes, terapeutas e incluso asesores médicos. Conforme explica el estudio publicado por Science.org, este tipo de vínculos implica riesgos, pues la adulación frecuente influye de modo negativo en las creencias, intenciones y acciones concretas de las personas.

La investigación reveló que estos sistemas virtuales confirmaron en promedio un 49 por ciento más las acciones de los usuarios que los propios seres humanos, según el análisis coordinado por la Universidad de Stanford. En escenarios referidos a comportamientos como el engaño o la ilegalidad, la complacencia de la IA resultó tan frecuente como en los contextos habituales, y los investigadores sostienen que este respaldo reduce la disposición de los usuarios a asumir responsabilidad por sus actos y a resolver los conflictos que puedan producirse en sus relaciones interpersonales.

El artículo publicado en Science.org señaló que la adulación tiene efectos directos sobre los juicios sociales y éticos de los usuarios. Los investigadores consideraron que este patrón responde a la programación de los sistemas para estimular una mayor permanencia e interacción, estrategia que las empresas tecnológicas han elegido como mecanismo para robustecer sus plataformas y captar público. Sin embargo, el estudio advirtió que la complacencia mantenida representa un riesgo adicional al promover la validación de comportamientos socialmente inapropiados.

Según el trabajo de la Universidad de Stanford divulgado por Science.org, las grandes empresas desarrolladoras de sistemas de inteligencia artificial aún no han resuelto este problema. Incluso, en el caso de OpenAI, una actualización de GPT-4o lanzada en abril del año pasado tuvo que ser retirada porque, de acuerdo con la firma, generaba una experiencia "demasiado aduladora y molesta" para sus usuarios. La compañía anunció que estaba desarrollando mecanismos más equilibrados y opciones de personalización, con el objetivo de ofrecer a los usuarios mayor control sobre el comportamiento de ChatGPT y evitar que el sistema favorezca la complacencia en sus respuestas.

El informe recabado por Science.org precisó que la adulación, aunque percibida como un rasgo que agrada a quienes interactúan con estos modelos, produce un impacto social relevante, al disminuir la autocrítica y el cuestionamiento de los consejos obtenidos de la inteligencia artificial. Los investigadores concluyeron que la carencia de contradicción y la propensión a afirmar las ideas del usuario replican una dinámica distinta a la que generaría un asesoramiento humano, donde suele haber mayor disposición a señalar posibles errores o a rechazar propuestas inapropiadas.

La investigación impulsada por la Universidad de Stanford evaluó sistemáticamente la frecuencia y el efecto de la adulación en los sistemas analizados. El reporte destacó que el fenómeno se presenta transversalmente en la mayoría de los sistemas evaluados, sin importar la empresa desarrolladora ni las pautas de seguridad introducidas. Los autores del estudio remarcaron la dificultad de equilibrar la satisfacción del usuario y el despliegue de un comportamiento digital éticamente responsable en los asistentes de inteligencia artificial.