La Red Internacional de Sacerdotes contra el Genocidio pide a la Iglesia "valentía" tras las prohibiciones en Jerusalén

Representantes eclesiásticos de 58 países alertan sobre lo ocurrido en Jerusalén, calificando como "grave violación de la libertad de culto" y "ruptura del statu quo" las restricciones a líderes religiosos y exhortando a denunciar y actuar durante la Semana Santa

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Un episodio que, según la Red Internacional de Sacerdotes contra el Genocidio, se inscribe en una tendencia de “escalada constante” caracterizó la Semana Santa en Jerusalén, luego de que la policía israelí impidiera el ingreso del cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, y el Padre Francesco Ielpo, Custodio de Tierra Santa, a la Basílica del Santo Sepulcro cuando se dirigían a oficiar la Misa del Domingo de Ramos. De acuerdo con la organización, que aglutina a más de 2.200 sacerdotes en 58 países, junto con 25 obispos y 2 cardenales, este hecho representa una "grave violación de la libertad de culto" y una alteración significativa del statu quo histórico en los lugares sagrados de la ciudad, tal como reportó la emisora.

Según informó la Red Internacional de Sacerdotes contra el Genocidio en un comunicado difundido por la prensa, la acción policial es interpretada no solo como un exceso administrativo, sino como un acto que “insulta” a millones de fieles en el mundo entero para quienes Jerusalén tiene un significado especial durante estos días sagrados. El documento expresa “profunda preocupación y plena solidaridad” con el cardenal Pizzaballa y el padre Ielpo, destacando también la trayectoria de ambos en la promoción del diálogo y la reconciliación en una región marcada por el conflicto.

El texto, publicado por el medio, enfatiza que las restricciones de acceso a la Basílica no deben verse como incidentes aislados, sino como parte de “un patrón más amplio y alarmante”, resultado de la “impunidad con la que el gobierno israelí continúa violando el derecho internacional, restringiendo las libertades fundamentales, devastando la vida palestina y dañando el ya frágil tejido espiritual y cívico de Jerusalén”. Los firmantes subrayan que la denuncia no se dirige contra el pueblo judío, hacia el cual manifiestan “profundo respeto y rechazo inequívoco a toda forma de antisemitismo”; la crítica se orienta al liderazgo político israelí y a los “redes políticas, mediáticas y culturales que siguen justificando y protegiendo sus acciones”.

La organización pide, según publicó la prensa internacional, que la Iglesia actúe con “valentía” y no permanezca en silencio frente a lo que califica como una verdadera “ruptura del statu quo”. El comunicado convoca tanto a líderes eclesiásticos como a laicos y fieles de todo el mundo a visibilizar y denunciar estos hechos en sus homilías, oraciones, actividades pastorales y expresiones públicas durante toda la Semana Santa. “El silencio ahora no sería prudencia; sería rendición”, sostuvo la Red Internacional de Sacerdotes en el comunicado.

El mensaje también destaca la figura del cardenal Pizzaballa, quien —según detalla la organización— ha procurado permanentemente caminos de confianza y presencia serena en una tierra marcada por la guerra, así como la del padre Francesco Ielpo, heredero de la misión franciscana que ha custodiado por más de ocho siglos los Lugares Santos, evocando el histórico encuentro entre San Francisco y el Sultán. Para la red de sacerdotes, “humillarlos y obstaculizar el ejercicio de su ministerio es atentar no solo contra dos personas, sino también contra un símbolo de diálogo y convivencia en Oriente Próximo”.

Según reportó el comunicado, la Red Internacional de Sacerdotes contra el Genocidio extendió el llamamiento a todas las diócesis, conferencias episcopales, seminarios, facultades de teología, organismos ecuménicos, institutos religiosos y movimientos cristianos, instando a que se manifiesten de forma clara y decidida. Este llamado se dirige también a autoridades civiles, solicitando que los gobiernos que se identifican con la defensa de la democracia, los derechos humanos y la libertad religiosa actúen en concordancia con esos valores y no limiten su defensa de la libertad de culto a situaciones que les sean convenientes.

“La libertad de culto no puede invocarse selectivamente. El derecho internacional no puede defenderse solo cuando conviene. Los Lugares Santos no pueden ser honrados mientras las personas que viven a su alrededor son abandonadas, humilladas, desplazadas o destruidas”, afirmó la organización, según consignó el medio. El comunicado explícitamente rechaza cualquier interpretación antisemita de su denuncia e insiste en que el foco de su crítica reside en las políticas estatales.

El documento concluye instando al mundo cristiano y a la comunidad internacional a responder con decisión durante estos días festivos, afirmando: “Que esta Pascua no nos encuentre silenciosos, tímidos ni evasivos. Que nos encuentre fieles. Que nos encuentre dispuestos a hablar, a orar, a actuar y a solidarizarnos con quienes sufren. Y que el clamor que se eleva desde Jerusalén, Gaza y Tierra Santa conmueva la conciencia de la Iglesia y del mundo antes de que sea demasiado tarde”.

La Red Internacional de Sacerdotes contra el Genocidio, según relató también la prensa, se ha mantenido activa en la defensa de los derechos fundamentales y la libertad religiosa en diversas regiones del mundo. El episodio vivido en Jerusalén es considerado por la organización como un síntoma de una crisis más profunda, que afecta tanto a las minorías religiosas como al conjunto del tejido social y cultural de la ciudad. Los responsables del comunicado reiteran su llamado a actuar y dejar registro público de su denuncia, señalando que la omisión sería interpretada como un acto de renuncia frente a la vulneración sostenida de derechos fundamentales en la región.