El embajador iraní atrincherado en Beirut hace oídos sordos a su expulsión del país

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Beirut, 30 mar (EFE).- El embajador iraní en el Líbano, Mohamad Reza Shaibani, ha decidido hacer oídos sordos a su expulsión por parte del Ministerio de Exteriores libanés y sigue en el puesto un día después de la fecha límite para abandonar el país, mientras Israel denuncia que está faltando a la soberanía libanesa.

Aunque el Líbano le retiró sus credenciales hace ya casi una semana, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, confirmó este mismo lunes que Shaibani seguirá desempeñando sus labores en Beirut y anunció que la legación diplomática de la República Islámica permanece abierta.

Todo ello se produce en plena guerra entre Israel y el grupo chií libanés Hizbulá, apoyado, financiado y entrenado por Teherán.

Clave en esa coordinación es la Fuerza Quds, la rama de la Guardia Revolucionaria iraní responsable de las operaciones en el exterior y que Israel ha nombrado entre los objetivos de sus ataques contra el Líbano, incluido uno con cuatro supuestos comandantes muertos en un hotel en Beirut.

A la hora de declarar al embajador iraní persona 'non grata', el Ministerio de Exteriores libanés citó supuestas injerencias en los asuntos internos del Líbano.

Mientras filtraciones a medios ya adelantaban que Shaibani no tenía intenciones de marcharse, la Asamblea de Abogados de Hizbulá defendió la semana pasada que, según la Constitución libanesa, la acreditación de embajadores recae sobre el presidente del país, Joseph Aoun.

De la misma manera, consideró que la jurisprudencia otorga el derecho a retirar credenciales a la misma autoridad designada para aceptarlas, poniendo en duda en un comunicado la capacidad legal del Ministerio de Exteriores para tomar decisiones al respecto.

El departamento gubernamental está liderado por Yusef Rayyi, del partido cristiano Fuerzas Libanesas, acérrimo enemigo de Hizbulá y cuyo ministro mantiene una retórica públicamente más dura contra el movimiento chií e Irán que otros componentes del gabinete.

Precisamente, la Asamblea de Abogados de Hizbulá también apeló a otro artículo de la Carta Magna que estipula que el poder ejecutivo recae sobre el Consejo de Ministros en conjunto para asuntos estatales del calibre de la política exterior, en otro argumento contra Rayyi.

El jefe de Estado y la presidencia del Consejo de Ministros no han salido a aclarar si apoyan o no la medida anunciada por el ministerio, pese a que a comienzos de mes sí tomaron medidas contra Hizbulá por lanzar el ataque unilateral que sirvió a Israel para justificar la nueva guerra.

El ataque del movimiento chií fue, de hecho, en defensa de Teherán y ha levantado críticas de las autoridades libanesas, que le acusan de haber hundido al país en la violencia por intereses de terceros.

Para rizar más el rizo, Shaibani todavía estaba esperando la cita protocolaria para presentar sus credenciales ante Aoun cuando estalló el conflicto el 2 de marzo.

A la espera de ver qué pasará con el embajador iraní designado, el ministro israelí de Exteriores, Gideon Saar, lamentó este lunes cómo el diplomático sigue "sorbiendo su café en Beirut" pese a las advertencias del Líbano, al que acusó de estar "ocupado por Irán en la práctica".

El Ejército israelí está, por su parte, ocupando el sur del Líbano mientras Hizbulá trata de contener su avance. EFE