
El Banco Central Europeo (BCE) llevó a cabo en 2025 un total de 74 investigaciones presenciales sobre modelos internos de riesgo de las entidades financieras, y más del 90% de estas inspecciones respondieron a solicitudes de los propios bancos para conseguir la aprobación inicial de estos modelos o para cambios sustanciales en los mismos, según informó el supervisor bancario. De acuerdo con el BCE, muchas de esas solicitudes surgieron tras la necesidad de los bancos de responder a conclusiones obtenidas en revisiones anteriores por parte del mismo organismo. A partir del 1 de octubre, los procedimientos para cambios en estos modelos experimentarán una transformación significativa en la zona euro, orientada a acelerar y simplificar los procesos de autorización, como puntualizó el ente supervisor.
Según publicó el BCE, la institución modificará el proceso de aprobación de alteraciones en los sistemas internos que utilizan las entidades para calcular sus requisitos de capital regulatorio sobre riesgo crediticio. Con el método anterior, cada modificación relevante obligaba a los bancos a mantener operativos tanto el modelo anterior como el nuevo en simultáneo, hasta obtener la luz verde de las autoridades, lo cual extendía notablemente los plazos y complicaba la gestión de riesgos internos. El medio oficial del BCE detalló que, desde octubre, el análisis dejará de ser únicamente previo y pasará a realizarse también con posterioridad a la implementación de los cambios, lo que hará que las adaptaciones puedan introducirse más rápidamente y, en muchos casos, sin demoras relacionadas con auditorías presenciales.
La normativa de la Unión Europea autoriza a los bancos a apoyarse en modelos propios, siempre con la aprobación previa del supervisor bancario, para determinar sus necesidades de capital frente a los riesgos asumidos, en lugar de emplear los coeficientes estándar. Las entidades deben someter a autorización cualquier modificación sustancial que pueda impactar en el cálculo de estos requisitos. Según consignó el BCE, la reforma, que entra en vigor el 1 de octubre, permite a los bancos implementar con más agilidad sus propias herramientas para determinar las obligaciones regulatorias, sin necesidad de mantener en paralelo modelos antiguos y actualizados mientras esperan la supervisión correspondiente.
El nuevo enfoque concede una aprobación ágil para modelos cuya actualización suponga una disminución en las ponderaciones de riesgo. Sin embargo, informó el BCE, los beneficios en capital regulatorio tendrán un límite predefinido —un “umbral mínimo”— que se aplicará de manera uniforme a todos los cambios de modelo autorizados. Dicho umbral solo podrá eliminarse después de que la entidad haya superado satisfactoriamente una inspección presencial detallada. El BCE destacó en su comunicado que, mediante esta medida, los bancos podrán beneficiarse de los cambios antes de la evaluación final, pero dichos beneficios estarán acotados hasta completarse las comprobaciones posteriores.
El supervisor matizó que, en circunstancias sensibles o de mayor exposición a riesgos, se mantendrá el procedimiento tradicional de aprobación previo y completo, exigiendo a las entidades que pospongan la aplicación de los nuevos modelos hasta concluir con la revisión in situ. Así, el BCE busca equilibrar una mayor eficiencia en los trámites administrativos de supervisión con la necesidad de mantener el control sobre modelos que puedan tener implicaciones más significativas para la solidez del sistema financiero.
En cuanto a las inspecciones, detalló el BCE que bajo el marco renovado, las investigaciones presenciales dejarán de ser una respuesta automática ante cada cambio relevante en los modelos internos. Solo se realizarán con preferencia en los escenarios considerados de elevados riesgos, permitiendo así liberar recursos y reorganizar la gestión de la supervisión para centrarse en los casos con mayor necesidad de escrutinio. Esta modificación pretende que la adopción de herramientas y actualizaciones por parte de los bancos sea más predecible en sus plazos y consecuencias.
El BCE indicó que, con estos ajustes normativos, se busca ofrecer tanto mayor flexibilidad a las entidades como un enfoque más proactivo en la labor del supervisor, adecuando las intervenciones a nivel presencial en función del riesgo detectado y evitando la movilización innecesaria de recursos ante cada cambio aprobado. El organismo subrayó que el proceso renovado se adapta a los objetivos de solidez financiera y agilidad institucional que requieren tanto el sector bancario como el entorno regulatorio europeo.
Las disposiciones generales de la UE en la materia permiten a los bancos operar con modelos internos diseñados para reflejar con mayor precisión su perfil de riesgos, siempre sujetos a una evaluación y autorización por parte del BCE. Hasta ahora, la revisión de cualquier alteración sustancial en esa metodología implicaba un extenso proceso de consulta y, en la mayoría de las ocasiones, la realización de inspecciones presenciales. A partir de octubre, la carga administrativa y los tiempos asociados a esas revisiones disminuyen, según reportó la institución, sin que ello implique una menor vigilancia en los casos donde los intereses sistémicos lo justifiquen.
El supervisor europeo reiteró que la meta de estos cambios es permitir que las entidades financieras respondan con mayor inmediatez y eficiencia a los desafíos regulatorios y operativos, mientras se preservan los mecanismos de control sobre aquellos cambios que puedan afectar la estabilidad y solidez de los balances bancarios en el área del euro.
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