
La eliminación de Alireza Tangsiri, uno de los principales comandantes de la Armada de la Guardia Revolucionaria de Irán, figura entre las recientes acciones anunciadas por el Ejército israelí en su campaña dirigida contra estructuras clave del poder militar iraní. Este hecho se enmarca en una serie de ofensivas militares que, según informó el Ejército israelí este viernes, han alcanzado instalaciones de alta relevancia estratégica en la ciudad de Yazd. Estas operaciones, reportadas por el propio Ejército y recogidas por medios internacionales, ponen de manifiesto la intensidad creciente de la confrontación, cuyo objetivo declarado es reducir las capacidades militares navales y balísticas de Irán.
De acuerdo con lo publicado por el Ejército de Israel, el ataque sobre Yazd tuvo como blanco la que fue calificada como “la instalación más central” para la producción de misiles y minas navales iraníes. Este centro estratégico servía, según la fuente, al diseño, desarrollo, ensamblaje y resguardo de misiles avanzados preparados para su lanzamiento desde plataformas navales como buques, submarinos y helicópteros, capaces de impactar objetivos móviles y estáticos en el mar. El organismo militar israelí explicó que en ese enclave se desarrollaban y almacenaban la mayor parte de los misiles y artefactos navales utilizados por la Armada iraní, por lo que el ataque busca golpear significativamente la infraestructura y la producción militar del país asiático, con una repercusión directa en su capacidad para amenazar el entorno marítimo.
La ofensiva se enmarca dentro de una campaña más extensa, iniciada el 28 de febrero junto a Estados Unidos, que está dirigida a “infraestructuras e instalaciones usadas por el régimen para producir armas”, según detalló el Ejército israelí. Además del ataque a Yazd, la información difundida por las Fuerzas de Defensa de Israel subraya que también se han lanzado operaciones contra dispositivos de defensa en la zona occidental de Irán, abarcando lanzaderas de misiles y almacenes de armamento.
El medio portavoz del Ejército israelí reseñó que, dentro de estas operaciones, se ha incluido la denuncia pública del asesinato en días recientes de altos cargos militares iraníes, entre los que se encontraba el comandante de la Armada de la Guardia Revolucionaria, Alireza Tangsiri, en un ataque aéreo registrado en Bandar Abbas, en el sur de Irán. La eliminación de este tipo de figuras ha sido presentada por las Fuerzas de Defensa de Israel como parte integral de la estrategia que busca debilitar de raíz las capacidades operativas de la Armada y de los sistemas de misiles de Irán, apuntando tanto a la estructura de mando como a la infraestructura material.
El Ejército israelí ha comunicado que su objetivo principal es dañar el sistema de misiles balísticos del régimen iraní. Según consignó la fuente militar, la intención subyacente es reducir la frecuencia y severidad de los disparos y lanzamientos contra objetivos iraníes, aunque no se han proporcionado cifras o informes sobre posibles víctimas mortales o lesionados en el desarrollo de estas más recientes actuaciones.
En otra línea de la operación, el Ejército de Israel afirmó haber atacado infraestructuras ubicadas en Teherán, señaladas como espacios destinados a la fabricación de armamento. Estos ataques forman parte de una estrategia más amplia de debilitamiento de los recursos militares de Irán. Según informó el medio israelí, los golpes contra instalaciones de almacenamiento de misiles y sistemas de lanzamiento buscan obstaculizar la capacidad de respuesta y ataque de las fuerzas armadas iraníes.
El comunicado militar remarcó que las Fuerzas de Defensa de Israel continúan sus operaciones “de manera constante” con el fin de mermar la red de misiles y sistemas de defensa del régimen iraní. El objetivo declarado es disminuir la amenaza dirigida a la población y evitar una escalada en la región. Las acciones recientes, que incluyeron misiones coordinadas con Estados Unidos, han sido presentadas por el Ejército israelí como exhibición de una estrategia focalizada y sostenida, encaminada a limitar, por medios militares, el alcance de las fuerzas navales y los sistemas balísticos de Irán en el contexto regional.
El informe difundido por el Ejército israelí no incluyó mayores detalles sobre la magnitud de los daños materiales provocados en Yazd ni enumeró otras bajas que pudieran haberse producido en el curso de estas acciones, centrando su mensaje en el alcance estratégico de la operación y en la afectación potencial de las capacidades militares iraníes.
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