
La depreciación del dólar frente al euro, sumada a la intensificación de la competencia de tubos de bajo coste provenientes de países como Ucrania y China, ha alterado la posición competitiva de los productores europeos y ha influido en las recientes cifras de Tubos Reunidos. La empresa, según informó el medio a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), cerró el ejercicio 2025 con unas pérdidas netas consolidadas de 118,1 millones de euros, un giro abrupto respecto al beneficio de 28,6 millones del año anterior. Este resultado responde, de acuerdo con Tubos Reunidos, a la combinación de políticas arancelarias restrictivas, el encarecimiento del arancel a la importación de acero por parte de Estados Unidos –que en junio de 2025 alcanzó hasta el 50%–, la apreciación del euro frente al dólar y un entorno de mercado marcado por estancamiento de la demanda global.
El medio reportó que, ante este nuevo contexto internacional, la compañía vio también incrementada su deuda financiera neta. A finales de 2025, la deuda se situó en 263,2 millones de euros, frente a los 234,3 millones registrados en 2024. La cifra responde tanto al aumento de los intereses variables (PIK) asociados a préstamos participativos y deuda convertible, como a una menor tesorería. La compañía, de origen alavés, añadió un Ebitda negativo de 22,8 millones de euros en 2025, cuando en el ejercicio anterior había alcanzado un saldo positivo de 8,8 millones, lo que acentúa la magnitud del deterioro experimentado en las cuentas.
Según publicó la empresa a través de la CNMV, estos resultados se explican por una serie de factores concurrentes. Destacan en primer lugar los cambios regulatorios: el incremento de los aranceles a la importación de acero ordenados por la administración estadounidense en marzo, lo que afectó especialmente el segmento de tubería OCTG en Estados Unidos, donde la empresa se enfrentó a una concentración del sector, la caída de los precios del petróleo y la incapacidad de igualar a los productores locales bajo el nuevo régimen arancelario. Por otro lado, la intensificación de las exportaciones de tubos desde mercados de bajo coste, como Ucrania y China, tensionó la competitividad de los fabricantes de la Unión Europea. Esto motivó la inminente adopción de medidas de protección arancelaria en la UE, previstas para implementarse a partir del segundo semestre de 2026.
Tubos Reunidos explicó que el inicio del ejercicio mostró una cartera de pedidos saneada, recuperada tras un periodo anterior de menor entrada de encargos. Esto permitió un buen volumen de ventas en el primer semestre, aunque la rentabilidad se vio condicionada por la fuerte competencia en precios y el ya mencionado contexto global. Sin embargo, la evolución de los acontecimientos y la entrada en vigor de los aranceles estadounidenses, a partir de marzo, propiciaron una fuerte caída de la demanda en los principales mercados internacionales —especialmente en Estados Unidos—, influyendo especialmente a lo largo del segundo semestre.
El medio detalló que algunos efectos extraordinarios acentuaron el deterioro. La sociedad incluyó en la cuenta de resultados un cargo por deterioro de activos de 40,8 millones de euros, derivado precisamente del nuevo escenario de mercado y la previsión de mantenimiento de los aranceles en el medio plazo. La unidad generadora de efectivo que se vio afectada por esta provisión corresponde a la fabricación de tubos pequeños, actividad repartida entre las plantas de Amurrio e Iruña de Oca, en Álava, y la de Houston, en Estados Unidos. Además, la empresa realizó una baja de activos por impuestos diferidos valorada en 8,3 millones.
De acuerdo con lo publicado por la compañía, Tubos Reunidos ha generado un flujo de caja operativo de 2,1 millones de euros, atribuido a una gestión optimizada del capital circulante. Las inversiones se redujeron al ámbito esencial: seguridad en planta, renovación de equipos y compromisos correspondientes al plan de transición ecológica, con pagos por adquisición de inmovilizado que alcanzaron 9,2 millones, muy por debajo de los 21,7 millones desembolsados en 2024.
En este contexto, Tubos Reunidos sostiene que los cambios en la política arancelaria estadounidense han inaugurado un "nuevo escenario" empresarial, para el que considera imprescindible la definición e implantación de un plan de viabilidad. Tal como reportó el medio, este plan persigue asegurar la continuidad del grupo ante un elevado nivel de apalancamiento tanto operativo como financiero. Con una estructura de costes fijos considerable, la empresa requiere de altos volúmenes de actividad para mantener márgenes suficientes y garantizar el cumplimiento del repago de su deuda neta, cuyo vencimiento está previsto en menos de tres años.
Parte central de la estrategia adoptada fue la adaptación paulatina de los recursos productivos a una actividad significativamente menor. La compañía señaló, según consignó el medio, que en 2025 suspendió la actividad de su planta en Houston, Estados Unidos. El ajuste continuó en febrero de 2026 con el anuncio de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en las plantas de Amurrio y Trápaga. La medida está orientada a la salida de 301 trabajadores, por medio de prejubilaciones, bajas incentivadas y el término de contratos eventuales. El proceso de negociación del ERE concluyó sin acuerdo con el comité de empresa, aunque se obtuvo un volumen de adhesiones considerado suficiente para su ejecución.
Otra línea impulsada por la sociedad consiste en la renegociación de la deuda con todos sus principales acreedores, así como con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), organismo encargado de canalizar el préstamo del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas (FASEE). La meta es reducir el volumen total de deuda o extender los plazos de vencimiento. El grupo mantiene abiertas las conversaciones con los financiadores, sin que hasta el cierre trimestral se haya formalizado un acuerdo. Paralelamente, se explora la obtención de nueva financiación a corto plazo y la búsqueda de alianzas estratégicas, preferentemente con socios industriales, con especial énfasis en diversificar la actividad fuera de Estados Unidos.
La empresa admitió en la CNMV que, en tanto no se logre avanzar en estas iniciativas, enfrenta una situación que compromete su viabilidad y que podría requerir la adopción de medidas adicionales motivadas por el deterioro registrado. En abril de 2025, con el objetivo de priorizar la gestión de la tesorería, Tubos Reunidos y sus entidades financieras consensuaron la modificación de los calendarios de vencimiento de varios instrumentos de financiación: el préstamo sindicado, el bono B y el FASEE gestionado por la SEPI. Como consecuencia, los pagos de principal previstos para 2025 —un total de 15,2 millones por la amortización anticipada vinculada a la venta de la acería de Sestao y 12 millones de euros por la amortización ordinaria— fueron aplazados a los años 2026 y 2027. El grupo justificó que la medida perseguía aportar liquidez adicional para afrontar el contexto adverso.
Dentro de este escenario, la gestión de los activos y las operaciones del grupo ha estado marcada por la reducción de inversiones, enfocadas en la seguridad industrial y el avance del plan de transición ecológica, mientras que la progresiva adaptación de recursos humanos y productivos busca ajustar la estructura de la compañía a una nueva realidad de mercado.
La tendencia decreciente en la demanda global de tubo de acero sin soldadura, la presión internacional por parte de productores de bajo coste, el refuerzo de barreras comerciales en los principales mercados y las incertidumbres geopolíticas han configurado el año más difícil para Tubos Reunidos, conforme indicó la información publicada a la CNMV y recogida por el medio. La empresa sigue trabajando en la búsqueda de nuevas fórmulas que permitan garantizar su liquidez y estabilizar su estructura financiera y operativa en el corto y medio plazo.
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