
Los servicios de emergencia de Turquía desplegaron una operación de rescate para evacuar a los tripulantes del petrolero ‘Altura’ tras un incidente reportado en aguas al norte del estrecho del Bósforo. Según consignó el medio británico de seguridad Ambrey, la nave quedó a la deriva sin control luego de sufrir daños en la sala de máquinas, mientras transportaba petróleo hacia India bajo sanciones de la Unión Europea y Reino Unido. El suceso involucró un artefacto no tripulado, del cual hasta el momento no existe una reivindicación de autoría.
De acuerdo con la información publicada por Ambrey y recogida por las autoridades turcas, el ‘Altura’ resultó impactado a unas 11,6 millas náuticas —aproximadamente 21,5 kilómetros— al norte del estrecho del Bósforo. El barco, registrado bajo bandera de Sierra Leona pero de propiedad turca, se encontraba navegando en el mar Negro en ruta desde la ciudad rusa de Novorosiysk hacia Estambul.
El ministro de Transporte e Infraestructura de Turquía, Abdulkadir Uraloglu, indicó, citado por medios oficiales turcos, que los 27 miembros de la tripulación, todos de nacionalidad turca, permanecen ilesos y en buen estado de salud tras el impacto. El ataque, según sostuvo la fuente de seguridad Ambrey, habría sido perpetrado mediante una supuesta lancha no tripulada que provocó la entrada de agua en el compartimento técnico del barco.
El gobierno turco confirmó que tras el incidente la embarcación quedó sin gobierno, por lo que se activó el protocolo de emergencia naval en la zona. Los equipos de rescate marítimo acudieron al área para salvaguardar al personal embarcado y evitar mayores riesgos en las operaciones de navegación mercante próximas al estrecho.
Según detalló Ambrey al medio, el hecho se produjo mientras el ‘Altura’ maniobraba por una de las rutas comerciales más transitadas y sensibles del entorno del mar Negro, en un contexto en el que el tráfico marítimo de hidrocarburos en la región se encuentra bajo especial vigilancia internacional. El barco figuraba en listas de sanciones impuestas por la Unión Europea y el Reino Unido, lo que añade aristas sobre la seguridad y la operatividad de naves comerciales en rutas vigiladas.
El ataque no ha sido aún adjudicado a ningún grupo o país, y las circunstancias del uso de un artefacto no tripulado mantienen abiertas las investigaciones, según publicó Ambrey. Las autoridades marítimas de Turquía junto con organismos internacionales realizan el seguimiento del caso tanto para determinar la causa exacta como para vigilar el desarrollo de la operación de rescate.
Mientras tanto, el tráfico y la seguridad en el entorno del estrecho del Bósforo se mantienen bajo observación, dado que el área representa uno de los principales corredores energéticos entre Europa y Asia. El episodio también ha reavivado la atención sobre los riesgos para la navegación comercial en el mar Negro, especialmente para barcos involucrados en el transporte de hidrocarburos sancionados y en trayectos cercanos a regiones en conflicto o bajo tensión política.
El ‘Altura’, según reportó el medio británico, tenía como destino final la India, donde el cargamento de petróleo debía arribar una vez sorteada la travesía desde puertos rusos, pasando por aguas clave para el comercio energético mundial. Las autoridades turcas mantienen la coordinación con los servicios técnicos y de rescate para restablecer el control sobre la nave y velar por la seguridad de los trabajadores marítimos involucrados.
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