Sánchez acusa a PP y Vox de contribuir al "desastre absoluto" de la guerra de Irán "con su apoyo o su silencio"

En el Congreso, el presidente español remarcó la gravedad de la ofensiva en Oriente Próximo, advirtiendo sobre graves consecuencias globales, señaló falta de contundencia política y recordó episodios históricos recientes que desembocaron en trágicas consecuencias para la población

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Durante su intervención en el Congreso, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, advirtió que la situación actual en Oriente Próximo representa un riesgo aún mayor que el de la guerra de Irak en 2003, aludiendo a que el conflicto con Irán podría desencadenar consecuencias de alcance global y de mayor gravedad, tanto por la capacidad militar del país implicado como por su influencia económica internacional. Según consignó el medio, Sánchez comparó el escenario actual con los episodios pasados que derivaron en devastadores efectos para la población, alertando sobre el impacto que podría generar la escalada bélica en la región.

De acuerdo con la información publicada, Sánchez expuso en la tribuna del Congreso de los Diputados para explicar la postura española frente a la guerra en Oriente Próximo. El mandatario destacó que Irán cuenta con una población mucho mayor que Irak, así como con un peso en la economía mundial cinco veces superior. Sánchez remarcó que "no estamos ante el mismo escenario que en la guerra ilegal de Irak, estamos en algo mucho peor, con un potencial de impacto mucho más amplio y mucho más profundo". El presidente sostuvo que el conflicto que enfrenta la región podría provocar consecuencias internacionales de una magnitud inédita en comparación con la invasión de Irak.

En su intervención, Sánchez se dirigió al Partido Popular (PP) y a Vox, acusando a ambas formaciones de contribuir al conflicto con Irán, ya sea por su respaldo explícito o por su silencio. Según publicó la fuente, Sánchez afirmó que "callar ante una guerra injusta e ilegal no es prudencia ni lealtad, sino un acto de cobardía y complicidad". Sánchez insistió en la necesidad de adoptar una postura clara de rechazo a la guerra e hizo hincapié en la responsabilidad política de no repetir los errores del pasado.

El presidente también realizó un paralelismo con la guerra de Irak de 2003, criticando duramente la actuación del entonces presidente José María Aznar. Sánchez le atribuyó una motivación basada en intereses personales y en el deseo de obtener reconocimiento por parte de la administración estadounidense liderada por George W. Bush. En palabras reproducidas por el medio, Sánchez sostuvo que Aznar buscó "sentirse importante" y "que el entonces presidente estadounidense George Bush le invitara a un puro y pudiera poner los pies sobre la mesa". Continuó diciendo que "una guerra a cambio de la dignidad de todo un país a cambio de esa foto" fue el saldo final de aquella decisión política.

El mandatario español también señaló las consecuencias de la guerra de Irak, recordando que el conflicto provocó trescientos mil muertos, cinco millones de desplazados y dejó al país en ruinas. Entre los efectos colaterales, Sánchez mencionó el fortalecimiento de organizaciones terroristas como Al Qaeda y el Daesh, así como la ejecución de atentados como el de Madrid en 2004.

El medio detalló que Sánchez considera que actualmente la historia se repite, con los actuales líderes de PP, Alberto Núñez Feijóo, y de Vox, Santiago Abascal, ocupando el lugar que antes tuvo Aznar, y con el expresidente Donald Trump en el sitio que ocupó George W. Bush. Sánchez advirtió acerca del peligro de minimizar el papel de España y de la Unión Europea en la actual coyuntura internacional, remarcando la necesidad de no avalar ni acompañar intervenciones unilaterales que atenten contra el derecho internacional.

En cuanto a las políticas internas ante la crisis, Sánchez contrastó las medidas adoptadas bajo su Gobierno con las de la administración de Aznar durante la guerra de Irak. Según reportó el medio, el presidente subrayó que "el señor Montoro, ministro de Hacienda entonces, no aprobó ni una sola rebaja fiscal, cero reformas, cero ayudas". Sánchez añadió: "Se ve que estaba demasiado ocupado enriqueciéndose y traficando con el boletín oficial del Estado como para preocuparse por la ciudadanía". Además, anticipó que en el Pleno del Congreso escucharían nuevamente propuestas de rebajas fiscales por parte de los partidos de la oposición a las que calificó de desajustadas al contexto actual.

Durante su discurso, el presidente español calificó la guerra en Oriente Próximo como "ilegal" y "absurda", y criticó que este tipo de conflictos alejan a los países afectados de sus metas económicas, sociales y medioambientales. Sánchez manifestó la posición del Gobierno exigendo el fin inmediato de la guerra y reafirmó el compromiso con la legalidad internacional, el rechazo a los errores del pasado y la defensa de la democracia frente a lo que consideró motivaciones de codicia y cálculo político.

Tal como publicó la fuente, Sánchez concluyó su intervención reafirmando el rechazo de su Ejecutivo a la guerra, defendiendo la necesidad de impedir una escalada mayor en la región y recibiendo el respaldo de la bancada socialista en el Parlamento.