MSF denuncia que los libaneses "se quedan sin atención médica" ante el recrudecimiento de los ataques de Israel

Miles de civiles enfrentan una crisis humanitaria sin precedentes, con hospitales evacuados, médicos trabajando bajo amenaza constante y acceso extremadamente limitado a servicios esenciales tras el incremento de ataques y la destrucción de infraestructuras en Líbano

Guardar
Imagen CV4Z4C5BNZHPPI6QAWX4VBHD6Y

El desplazamiento masivo ha provocado que numerosas familias se establezcan en refugios improvisados o asentamientos colectivos donde la privacidad y el acceso a servicios básicos son muy limitados. Según informó Médicos Sin Fronteras (MSF), las órdenes de evacuación emitidas afectan al 14% del territorio del Líbano y han obligado a abandonar sus hogares a uno de cada cinco habitantes del país, quienes enfrentan condiciones de vida sumamente precarias mientras la violencia continúa. MSF denunció que, a raíz del recrudecimiento de los ataques de Israel, la población civil libanesa dispone de un acceso cada vez más restringido a la atención médica.

De acuerdo con MSF, desde el inicio de la ofensiva de Israel —apoyada por Estados Unidos y en respuesta al lanzamiento de proyectiles por parte de Hezbolá— al menos cinco hospitales han procedido a evacuar sus instalaciones, mientras que 54 centros de atención primaria permanecen cerrados. El medio MSF detalló en un comunicado que se registraron 63 ataques contra centros sanitarios durante las últimas semanas, con un saldo de aproximadamente 40 trabajadores sanitarios fallecidos y 91 heridos. “Cuatro semanas después del inicio de la última escalada de hostilidades en el Líbano, los bombardeos israelíes y el consiguiente desplazamiento forzado de población están afectando gravemente a la vida de gran parte de sus habitantes y dificultando su acceso a los servicios esenciales”, expuso la organización en el documento.

MSF exigió la protección inmediata de la población civil y garantías de seguridad para los trabajadores de salud y las infraestructuras hospitalarias, además del cese de todas las acciones que contribuyen al desplazamiento forzado de cientos de miles de personas que, según el comunicado, desconocen si algún día podrán regresar a sus hogares. Desde el 2 de marzo, las autoridades e instituciones presentes en la zona señalan que las condiciones de vida de la población civil se complican día tras día por la intensificación de los bombardeos y ataques terrestres.

El balance difundido por el Ministerio de Salud libanés y consignado por MSF indica que, entre el 2 y el 24 de marzo, 1.072 personas perdieron la vida a consecuencia de la escalada, de las cuales más del 12% eran menores de edad. La combinación de ataques aéreos y terrestres ha dañado infraestructuras civiles fundamentales, como los puentes localizados al sur del río Litani, lo que ha originado el aislamiento de ciudades importantes y varias localidades en la región sur, así como de los habitantes que resistieron y permanecen en las zonas afectadas.

En declaraciones recogidas por MSF, el director general de la organización, Tejshri Shah, expresó su inquietud ante la situación. “Nos preocupa la seguridad de los civiles que no han abandonado estas zonas, ya sea por decisión propia o por falta de medios”, afirmó. Shah también recalcó la necesidad de garantizar de manera inmediata y sostenible la protección de los trabajadores sanitarios y de las infraestructuras hospitalarias, para que la población pueda seguir accediendo tanto a la atención médica como a otros servicios esenciales.

MSF alertó sobre el grave impacto que tienen las medidas de evacuación en la estructura demográfica y social del Líbano, con impactos directos en la salud física y mental de las comunidades afectadas. Según la organización, incluso fuera de los lugares señalados como zonas de evacuación, la amenaza de ataques persiste en áreas de Beirut y en la región sur del país, donde parte de la población vive bajo el temor constante de ataques aéreos y por drone.

En el hospital gubernamental de Nabatiye, uno de los más demandados actualmente, el personal ha optado por quedarse pese al riesgo diario. Luna Hammad, coordinadora médica de MSF, relató tras su visita al centro de Nabatiye que el equipo sanitario permanece en el interior del edificio, sin poder desplazarse en automóvil y buscando lugares seguros dentro del hospital. Hammad subrayó que estos profesionales afrontan largas jornadas con escaso descanso y presión persistente, mientras reciben grandes cantidades de personas heridas.

Otra amenaza destacada por MSF involucra el riesgo de incendios, que obligó a muchas personas a abandonar sus viviendas de manera precipitada, dejando atrás la mayor parte de sus pertenencias. Despojados de recursos, numerosos desplazados buscan refugio en espacios colectivos donde el acceso a servicios básicos como la salud, el agua potable y la higiene se vuelve insuficiente. MSF incrementó sus intervenciones humanitarias y médicas; desde el 2 de marzo, la organización ha realizado 6.826 consultas médicas, de las cuales 1.298 corresponden a salud sexual y reproductiva. También ha distribuido 10.853 mantas y 9.315 colchones con el objetivo de mitigar la precariedad de las condiciones de vida.

El medio MSF informó sobre la puesta en funcionamiento de una línea telefónica que brinda atención mental, con acceso gratuito, remoto y confidencial, dirigida a personas abrumadas por el contexto actual. Este recurso permite consultar con psicólogos y recibir primeros auxilios psicológicos, así como orientación sobre otros servicios disponibles.

Tal como publicó MSF, la situación en Líbano supone una crisis humanitaria sin precedentes, pues la destrucción de infraestructuras, el desplazamiento masivo y el cierre de centros de salud han puesto en riesgo la vida y el bienestar de decenas de miles de civiles, entre ellos una proporción considerable de menores. Ante este escenario, la organización reiteró su exigencia de respetar el derecho internacional humanitario, detener los ataques contra infraestructura civil y garantizar el acceso a servicios esenciales para la población, mientras sus equipos médicos intentan cubrir el vacío dejado por el cierre de áreas de salud y la falta de acceso a medicamentos y tratamientos necesarios.