
Durante la sesión de control al Gobierno celebrada este miércoles en el Congreso de los Diputados, la ministra de Sanidad, Mónica García, afirmó que quienes defienden la reducción de impuestos antes de invertir en programas de cribado de cáncer o de mejorar la retribución de los médicos están privilegiando intereses ajenos a la sanidad pública y cuestionó este tipo de posicionamientos. A raíz de este señalamiento, se centró el debate parlamentario en las consecuencias políticas y sociales de la gestión sanitaria reciente, desplazando la discusión hacia la responsabilidad de cada fuerza política respecto al estado actual del sistema de salud.
Según informó el medio original, García acusó al Partido Popular de utilizar el descontento de los médicos generado por el vigente Estatuto Marco como un instrumento de enfrentamiento contra el Ejecutivo nacional. Sostuvo que la oposición hace una defensa “falsa” de la sanidad pública, utilizando este malestar profesional para atacarla políticamente. Entre sus argumentos, señaló que el actual Estatuto Marco fue impulsado durante el mandato presidencial de José María Aznar hace 23 años, afirmando que “ustedes no han dicho absolutamente ni mu" desde entonces, en referencia a la bancada del Partido Popular.
De acuerdo con lo publicado, la ministra subrayó que el PP protagonizó los “mayores recortes” y las “mayores privatizaciones” o “desmantelamientos” en la sanidad pública española. Citó como ejemplo la defensa, por parte del PP, de que 5.600 millones de euros se destinen a empresas privadas como Quirón, en lugar de financiar la reducción de listas de espera o la mejora salarial de los profesionales sanitarios. Mónica García también recriminó a la oposición priorizar políticas de reducción impositiva por encima de la consolidación de programas sanitarios preventivos, particularmente en áreas como la detección precoz del cáncer de mama.
Durante su intervención, García manifestó que resulta complicado ser miembro del PP en las circunstancias actuales, aludiendo a lo que consideró contradicciones éticas y políticas del partido. Apuntó a la postura del partido en torno a conflictos internacionales, mencionando que “a veces resulta incluso incómodo e inmoral levantarse por la mañana defendiendo un genocidio en el que se han asesinado a 20.000 niños, o merendar por la tarde defendiendo una guerra injusta e ilegal, solo porque el Gobierno de tu país es un faro moral con el no a la guerra”. Estas declaraciones se enmarcaron en un contexto de reproches sobre el alineamiento del PP con intereses extranjeros, concretamente “lamiendo las botas de Trump” o “apuntándose al carro del primer fondo buitre que pasa por delante”, en alusión a la venta de activos públicos como la sanidad, la universidad o la vivienda.
La diputada del PP Carmen Fúnez respondió a las acusaciones de la ministra indicando que su función debería orientarse a la solución y no a la ampliación de conflictos. Según consignó el medio, Fúnez manifestó que “una ministra no está para crear problemas, sino para solucionarlos, ni para atacar a los profesionales, sino para trabajar y dialogar con ellos”. Rechazó que los médicos actúen como rehenes ni sobre los pacientes, y sostuvo que “el único rehén es la sanidad, que está condicionada por su mala gestión y su sectarismo”.
Fúnez también responsabilizó directamente a la ministra García del millón y medio de citas canceladas debido a la huelga médica. Remarcó que, detrás de esa cifra, se encuentran personas concretas y no solo datos estadísticos, haciendo especial énfasis en los pacientes que han visto sus tratamientos demorados o suspendidos. "Lo que nos preocupa son esos pacientes que, según nos trasladan plataformas y organizaciones, han visto cómo sus citas eran canceladas: un millón y medio. Detrás de esas cancelaciones no hay cifras, sino personas, especialmente enfermos que han visto cómo sus tratamientos se aplazaban (…) y en sanidad, aplazar es llegar tarde".
En otro pasaje del debate, la representante del PP criticó la actitud de la ministra hacia los médicos y planteó que “estamos a solo unos días de que la ministra empiece a referirse a los médicos como fachas con bata”, reforzando la preocupación del grupo popular por el tono y la dirección del diálogo entre autoridades y colectivo sanitario.
A lo largo del intercambio, la confrontación se movió desde el marco de la gestión administrativa hacia un plano más ideológico, con acusaciones cruzadas acerca de los intereses que guían tanto la acción de gobierno como la oposición. Tal como publicó la fuente, la ministra García insistió en que la presión ejercida por la oposición a través de las protestas médicas busca debilitar políticamente al Gobierno y que los rivales políticos estarían anteponiendo sus estrategias partidistas por encima del interés del sistema nacional de salud. Frente a ello, el Partido Popular situó en la gestión ministerial y en las políticas adoptadas por el actual Ejecutivo la raíz de los actuales conflictos, responsabilizando a la ministra tanto de la tensión con los profesionales sanitarios como de su repercusión en los pacientes.
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