Irán denuncia un nuevo ataque contra la central nuclear de Bushehr

Un proyectil impactó anoche en las inmediaciones del complejo energético de Bushehr, incidente que no dejó heridos ni daños pero que generó preocupación internacional por la violación de normativas y la seguridad en Oriente Medio

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En el anterior incidente relacionado con la central nuclear de Bushehr, ocurrido el 17 de marzo, un proyectil cayó en las cercanías del reactor en medio de las actuales tensiones derivadas de la ofensiva llevada a cabo por Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada el 28 de febrero. Según lo publicado por la Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI), la noche del 24 de abril, aproximadamente a las 21:08, un proyectil impactó en el área que rodea el complejo nuclear de Bushehr, aunque el ataque no resultó en víctimas ni daños económicos o técnicos. Esta acción generó inquietud internacional respecto a la seguridad de instalaciones nucleares y el respeto a las normativas internacionales en Oriente Medio.

De acuerdo con el mensaje divulgado por la OEAI y reportado por varios medios, la organización afirmó que cualquier ataque contra instalaciones nucleares que operan de forma pacífica infringe de manera directa las leyes y reglas internacionales. Del mismo modo, remarcó que este tipo de acciones constituyen una amenaza significativa para la estabilidad y la seguridad regional. Ante esta situación, el organismo iraní instó a las instituciones internacionales a adoptar una "postura responsable" hacia incidentes de estas características, solicitando una respuesta clara para prevenir nuevas agresiones contra infraestructuras dedicadas al uso civil de la energía nuclear.

La central de Bushehr se encuentra bajo la operación de la empresa estatal rusa Rosatom. Actualmente cuenta con un reactor operativo de 1.000 megavatios y otros dos reactores adicionales en proceso de construcción, ambos también con una capacidad de 1.000 megavatios cada uno. Según consignó la OEAI y han reflejado diferentes informaciones, la seguridad e integridad de estas instalaciones resulta esencial, no solo para la producción energética de Irán sino también para evitar cualquier riesgo potencial que afectaría a toda la región.

El director general del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, se pronunció el día anterior al ataque, pidiendo que se respete la integridad de todas las centrales nucleares y su personal. Grossi recalcó la importancia de que quienes trabajan en estos complejos cuenten con las condiciones necesarias para realizar adecuadamente sus tareas, remarcando que "el personal de las centrales nucleares debe poder desempeñar su labor vital en condiciones seguras". Sus declaraciones respondieron a los incidentes previos que tuvieron lugar cerca de Bushehr y al riesgo que supone cualquier acción militar en torno a infraestructuras de este tipo.

El Kremlin, a través de su portavoz Dimitri Peskov, trasladó en fechas recientes a Washington su preocupación sobre el peligro vinculado a posibles ataques dirigidos contra centrales nucleares en Irán. Según detalló la prensa internacional, la advertencia rusa se produce en un contexto de creciente tensión regional y tras varios episodios que han puesto en entredicho el respeto a las normativas internacionales sobre la protección de instalaciones nucleares.

Las reiteradas agresiones y amenazas alrededor de la central de Bushehr elevan la preocupación tanto de organismos nacionales como internacionales, que han señalado la necesidad de mantener la estabilidad regional y evitar nuevas violaciones del derecho internacional. Conforme al relato difundido por la OEAI, los llamamientos buscan evitar consecuencias que podrían afectar gravemente a la población de la zona, así como extender el riesgo a otros países cercanos en caso de que ocurriera un incidente de mayor magnitud.

Las instituciones especializadas y gobiernos involucrados permanecen atentos a nuevos desarrollos, en tanto las autoridades iraníes reiteran su llamado al cumplimiento de las leyes internacionales y a la protección de las instalaciones nucleares de uso civil, insistiendo en que la comunidad internacional asuma una responsabilidad efectiva frente a la seguridad regional y global.