El Tribunal Supremo de Brasil concede prisión domiciliaria temporal a Bolsonaro por razones de salud

La máxima autoridad judicial autoriza que el ex jefe de Estado permanezca hasta tres meses fuera del penal tras recibir atención médica por una infección pulmonar, imponiéndole vigilancia electrónica y estrictas restricciones en sus comunicaciones personales y redes sociales

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El fallo judicial aclara que Jair Bolsonaro, exmandatario brasileño, permanecerá sujeto a vigilancia electrónica y tendrá restringidas tanto sus comunicaciones personales como el acceso a redes sociales, durante los noventa días de prisión domiciliaria a los que ha sido autorizado a raíz de su situación médica. Según informó el Tribunal Supremo de Brasil, la medida temporal se hará efectiva desde el momento en que Bolsonaro obtenga el alta hospitalaria tras su recuperación de una bronconeumonía bacteriana.

El magistrado Alexandre de Moraes especificó que el expresidente no podrá emplear teléfonos móviles, líneas fijas ni otros medios de comunicación, una restricción que se extiende incluso a las gestiones a través de terceros. El fallo, citado por medios brasileños y publicado por el Tribunal Supremo, también determina la reinstalación de la tobillera electrónica para Bolsonaro mientras cumple la prisión domiciliaria durante los siguientes tres meses en su residencia particular.

El medio consignó que la disposición judicial se adoptó una vez que la Fiscalía Federal respaldó la solicitud, tras considerar un informe médico solicitado por la defensa de Bolsonaro. Dicho informe recomendaba una flexibilización en el régimen penitenciario por motivos de salud. El fiscal general, Paulo Gonet, argumentó: “El cuadro clínico de múltiples comorbilidades graves expone la integridad vital del expresidente a un riesgo inminente, especialmente ante la posibilidad de nuevos episodios de enfermedad repentinos y graves”. Gonet añadió que, en su perspectiva, el estado actual de salud del exmandatario precisa de “la atención constante y minuciosa que el entorno familiar, no así el sistema penitenciario actual, puede ofrecerle”, replicó el medio.

Bolsonaro fue hospitalizado en el Hospital DF Star, en Brasilia, el 13 de marzo, donde quedó ingresado en la unidad de cuidados intensivos por una infección pulmonar. Tras su evolución, fue trasladado a planta, aunque permanece hospitalizado bajo observación médica, según informaron fuentes oficiales y confirmaron los principales medios del país.

El Tribunal Supremo resolvió sobre la base de estos antecedentes, detalló la prensa local, que la autorización de prisión domiciliaria es aplicable únicamente durante la recuperación médica y establece un límite máximo de noventa días, transcurridos los cuales se evaluará la situación jurídica y clínica del expresidente.

La decisión surge tras un periodo en el que la salud de Bolsonaro ha presentado diferentes complicaciones, y tras episodios previos de incumplimiento de medidas cautelares durante ré́gimen de arresto domiciliario. Según publicó la prensa brasileña, en diciembre de 2025, Bolsonaro fue remitido a una sección especial en la cárcel de Papuda por violar de forma reiterada las condiciones impuestas durante su detención domiciliaria. El ex jefe de Estado enfrenta una condena a 27 años de prisión, impuesta por su participación en el intento de golpe de Estado de 2022.

A lo largo del fallo judicial, el juez de la Corte Suprema aclaró que la vigilancia sobre Bolsonaro pretende garantizar que no existan nuevos episodios de comunicación indebida ni se produzcan violaciones a las limitaciones anteriormente establecidas. Según medios brasileños, la prohibición de contacto se extiende a cualquier forma de comunicación, grabación de audios o videos, así como al uso de redes sociales, con el objetivo de asegurar el cumplimiento estricto del régimen mientras se prolongue la prisión domiciliaria.

La defensa del exmandatario entregó documentación médica en la que se detalla la gravedad de las afecciones y la recomendación emitida por los especialistas para que el entorno familiar supervise la recuperación, hecho que motivó la petición de flexibilización ante el máximo tribunal. Tanto los abogados como los familiares de Bolsonaro argumentaron que el acceso a atención clínica adecuada sería limitado en el ámbito carcelario, en comparación con la atención ofrecida en el domicilio.

El equipo médico que ha seguido el proceso de Bolsonaro detalló, según medios nacionales, la existencia de numerosas comorbilidades y la necesidad de controles y tratamientos que resultan complejos de implementar en un entorno penitenciario tradicional. La decisión del Supremo contempla esa circunstancia, aplicando medidas excepcionales de monitoreo domiciliario temporal y condicionadas a la evaluación del estado de salud del exmandatario.

Los reportes difundidos apuntan a que la Fiscalía dispuso una supervisión especial sobre el cumplimiento de la sentencia y sobre las restricciones relativas a la privacidad de las comunicaciones del expresidente, como parte de una política para evitar la repetición de situaciones anteriores de desobediencia a fallos judiciales.

Finalmente, tanto la Fiscalía como la Corte Suprema detallaron que el seguimiento del caso incluirá revisiones periódicas, para determinar la evolución de la salud de Bolsonaro y la pertinencia de mantener, modificar o revocar las medidas de prisión domiciliaria una vez completado el plazo original establecido por el fallo, reportó la prensa local.