
El Consejo de Defensa de Irán hizo referencia a operaciones de desminado realizadas durante la guerra entre Irán e Irak, señalando que “no debe olvidarse el fracaso de cien desminadores en los ochenta a la hora de retirar unas cuantas minas marinas”. Estas declaraciones aparecen como advertencia en medio de tensiones generadas por los reportes sobre posibles acciones militares de Estados Unidos o Israel en la región. Según informó la agencia iraní de noticias Tasnim, el organismo oficial enfatizó que cualquier intento de atacar las costas o islas bajo jurisdicción iraní, especialmente en el sur, conduciría a una respuesta basada en el “minado de todas las rutas de acceso y líneas de comunicación en el golfo Pérsico”. Específicamente, detalló que contemplan el uso de varios tipos de artefactos explosivos, incluidas minas flotantes capaces de ser desplegadas desde la costa.
El comunicado emitido por el Consejo de Defensa sostiene que, en caso de una escalada militar que involucre ataques de Israel o Estados Unidos en estas zonas, tanto el golfo Pérsico como el estrecho de Ormuz quedarían obstruidos por un tiempo prolongado, afectando de manera sustancial la navegación en estas aguas estratégicas. El organismo subrayó que, de producirse este escenario, “la responsabilidad de ello recaerá en la parte atacante”, reiterando que tal decisión respondería a prácticas militares habituales de defensa.
De acuerdo con lo publicado por la agencia Tasnim, la única vía para que las naciones no involucradas en las hostilidades puedan transitar el estrecho de Ormuz sería mediante una coordinación directa con Teherán. El organismo iraní remarcó la relevancia de este canal para el comercio internacional y la vulnerabilidad que se presentaría ante un escenario de conflicto. La advertencia ocurre tras informaciones dadas a conocer por el portal Axios sobre planificaciones estadounidenses orientadas a atacar o aislar la isla de Jarg, la cual fue blanco de bombardeos la semana anterior. Dichas maniobras buscarían ejercer presión sobre Teherán para obligar a la apertura comercial y militar del estrecho de Ormuz.
La agencia Tasnim puntualizó que la respuesta iraní a cualquier acción bélica incluiría el bloqueo efectivo del golfo Pérsico, reflejando la intención de suspender todo tráfico marítimo en este paso clave no solo para Irán, sino para la economía global, pues por esta vía transitan exportaciones energéticas y rutas comerciales esenciales. El mismo comunicado recogido por Tasnim enfatizó el historial de dificultades técnicas en operaciones de desminado tanto en décadas pasadas como en conflictos recientes, presentando así el minado naval como un obstáculo de gran envergadura para cualquier fuerza del exterior.
Durante los últimos días, la Guardia Revolucionaria iraní ha asumido la autoría de ataques dirigidos contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz. Estos acontecimientos forman parte de la respuesta a las acciones ofensivas contra territorio iraní e intereses asociados a la república islámica en Oriente Próximo, incluyendo instalaciones y bases relacionadas con Estados Unidos e Israel. Según detalló Tasnim, el contexto de la advertencia aparece vinculado con el aumento en la tensión regional tras la incursión militar del 28 de febrero, fecha a partir de la cual se incrementaron las hostilidades y los incidentes marítimos.
Según la agencia Tasnim y otras fuentes oficiales citadas en sus reportes, la posición del Consejo de Defensa recalca de manera reiterada la imputación de toda responsabilidad a quienes inicien cualquier escalada militar en aguas cercanas a Irán. El organismo insiste en que las consecuencias afectarían a la comunidad internacional, no solo a las partes beligerantes, y reitera que cualquier intento de tránsito seguro por el estrecho de Ormuz dependerá estrictamente de la anuencia iraní mientras persista el riesgo de actividades navales hostiles o el despliegue de minas.
Conforme a lo reportado por Tasnim, la estrategia declarada por Irán encuentra sustento en precedentes históricos, como el conflicto con Irak entre 1980 y 1988, en el cual el minado de rutas marítimas complicó significativamente el transporte y la navegación en la zona. El Consejo de Defensa, en sus declaraciones, busca recordar estas dificultades como elemento disuasorio para evitar repetición de intervenciones militares foráneas. Las autoridades iraníes mantienen la tesis de que la región permanecerá bajo un estado de riesgo persistente ante cualquier acción enemiga, y ponen el acento en la coordinación bilateral como única alternativa viable para quienes necesiten cruzar el estrecho sin incidentes.
El comunicado atribuido por la agencia Tasnim señala que la respuesta contemplada prevé un escenario de cierre prolongado tanto del golfo Pérsico como del estrecho de Ormuz, apuntando que la medida tendría impacto directo en la logística global a través de la interrupción del flujo de mercancías y recursos energéticos. De esta forma, la advertencia de Irán se presenta como una herramienta de presión política y militar en el tenso entorno geoestratégico de la región, según lo detalló el medio iraní.
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