El Ejército de Sudán del Sur pide a las ONG que regresen a la ciudad de Akobo, de nuevo bajo su control

Las autoridades instan a organizaciones de ayuda internacional a restablecer operaciones en Akobo, tras la recuperación militar de la zona y ante el riesgo que representan las lluvias, inundaciones y desplazamientos para miles de habitantes de la región

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La reciente temporada de lluvias en Sudán del Sur, en combinación con inundaciones que en 2024 afectaron a 1,4 millones de personas y desplazaron a 380.000 habitantes, ha incrementado la preocupación de las autoridades nacionales sobre la situación de vulnerabilidad en la región de Akobo. Este contexto subraya la urgencia manifestada por el Ejército de Sudán del Sur al solicitar el regreso inmediato de las organizaciones humanitarias a dicha ciudad, luego de recuperar su control tras intensos enfrentamientos. Según informó el medio original, las ONG fueron instadas a reanudar sus operaciones cuanto antes para asistir a la población que enfrenta riesgos crecientes debido a las condiciones climáticas y la inseguridad alimentaria derivada de los desplazamientos masivos.

El Ejército sursudanés anunció esta semana la recuperación de Akobo, ubicada en el estado de Jonglei, tras una serie de combates con el Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán en la Oposición (SPLM-IO), en medio de una escalada de violencia en el país. Tal como publicó el medio fuente, el restablecimiento del control militar sobre la localidad constituye un punto central para permitir nuevamente la llegada y despliegue de ayuda internacional, ya que la suspensión de las actividades de las ONG había dejado descubiertas distintas necesidades humanitarias en la zona.

De acuerdo con la información proporcionada, las fuentes militares recalcaron que el regreso de las agencias humanitarias resulta prioritario ante el comienzo de la temporada de lluvias, un periodo históricamente crítico por las inundaciones recurrentes y la dificultad de acceso a servicios básicos. Las estadísticas publicadas por el medio original reflejan el impacto de las precipitaciones, que el año pasado afectaron a más de un millón de personas, obligando a cientos de miles a abandonar sus hogares en búsqueda de refugio y seguridad. En este sentido, las autoridades militares enfatizaron que la presencia de las ONG es fundamental para frenar el agravamiento de la crisis, ya que proveen asistencia alimentaria, médica y de alojamiento a los damnificados.

El medio fuente reportó que las Fuerzas Armadas de Sudán del Sur ya habían emitido órdenes similares en meses anteriores, manteniendo una política de comunicación activa con las organizaciones internacionales desde enero, cuando las operaciones humanitarias también se vieron alteradas en Jonglei por enfrentamientos. Estos sucesivos brotes de violencia entre el Ejército y las fuerzas del SPLM-IO durante los meses recientes han contribuido a nuevas olas de desplazamiento, incrementando la presión sobre los recursos locales y limitando la capacidad de respuesta de las agencias de cooperación.

La crisis humanitaria en Sudán del Sur, según consignó la fuente, se ha exacerbado en los últimos meses debido tanto al conflicto armado como a los fenómenos climáticos extremos. La ciudad de Akobo se ha convertido en escenario estratégico a raíz de las disputas militares, lo que ha dificultado el acceso a suministros y la protección de la población civil. El Ejército nacional reiteró en declaraciones recogidas por el medio fuente que "el restablecimiento del control firme del Ejército nacional" en Akobo y sus alrededores constituye la base de su llamado a la pronta reactivación de la cooperación internacional en terreno.

El medio fuente detalló que el conflicto en Jonglei se ha intensificado tras varias ofensivas militares lanzadas contra el SPLM-IO, con el consiguiente aumento de desplazados y empeoramiento de la crisis alimentaria y sanitaria en la región. Las autoridades insisten en que la reanudación inmediata de los programas humanitarios sería clave para prevenir una mayor catástrofe derivada tanto del conflicto como de los impactos ambientales previstos en los próximos meses.

La combinación de violencia armada, inundaciones y desplazamientos ha situado a Akobo y áreas circundantes en el centro de la atención humanitaria. Las Fuerzas Armadas argumentan que la restauración de la seguridad tras la recuperación de la zona permite garantizar el acceso y la protección al personal de las organizaciones de ayuda, algo considerado fundamental para afrontar la próxima etapa de emergencia.

El llamado de las autoridades, planteado por el medio original y reiterado a las principales ONG, apunta a acelerar la llegada de suministros, medicinas y equipos de asistencia de emergencia, reflejando la magnitud de la crisis multidimensional en el estado de Jonglei. Esta demanda se inserta en un panorama nacional donde millones permanecen desplazados y expuestos por la combinación de conflicto armado, lluvias extremas e insuficiencia de infraestructura básica.

En el contexto nacional, la evolución de la situación en Akobo se considera indicativa de los desafíos persistentes en Sudán del Sur, donde la volatilidad política, las hostilidades entre grupos armados y los impactos climáticos continúan restringiendo las operaciones humanitarias, erosionando la seguridad y limitando las oportunidades de respuesta coordinada en las áreas más afectadas.