EEUU asegura que ha "debilitado" el control de Irán sobre Ormuz tras su reciente ataque a la costa iraní

Washington afirma que tras el reciente bombardeo sobre una base subterránea utilizada por Teherán, la amenaza sobre la navegación internacional y las operaciones navales en la región ha disminuido de forma significativa, según el Mando Central estadounidense

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El jefe del Mando Central de Estados Unidos, almirante Brad Cooper, calificó la reciente ofensiva estadounidense sobre la costa de Irán como una de las más destructivas contra una armada en las últimas décadas e indicó que, en solo tres semanas, las fuerzas armadas estadounidenses han eliminado más de 130 buques iraníes. Según informó el medio que cubrió el comunicado, estos ataques forman parte de una serie de más de 8.000 objetivos golpeados por Estados Unidos desde el inicio de su campaña, la cual, de acuerdo con el Mando Central (CENTCOM), tiene como fin debilitar la capacidad de Irán para afectar la seguridad marítima internacional, especialmente en el estrecho de Ormuz.

Tal como publicó el medio, Cooper subrayó que el foco de los recientes operativos fue una instalación subterránea ubicada en la costa iraní, la cual, según el jefe militar estadounidense, estaba diseñada para el almacenamiento discreto de misiles de crucero antibuque, lanzaderas móviles y diversos equipos considerados una amenaza significativa contra el tráfico marítimo internacional. El militar enfatizó que la destrucción de la base ha repercutido directamente sobre el operativo iraní en la región, debilitando el control de Teherán y reduciendo la capacidad de las fuerzas iraníes para interferir la navegación y las operaciones navales.

El almirante Cooper, en un video difundido a través de redes sociales y recogido por la prensa internacional, declaró: “La capacidad de Irán para amenazar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz y sus alrededores se ha visto debilitada, y no cejaremos en nuestro empeño por alcanzar estos objetivos”. De acuerdo con lo detallado por CENTCOM y consignado en los reportes, Estados Unidos también destruyó emplazamientos usados para tareas de inteligencia y repetidores de radar de misiles que permitían a los iraníes la monitorización de los movimientos de embarcaciones en la zona.

El medio citó que estas acciones forman parte de una escalada iniciada por Estados Unidos hace aproximadamente tres semanas, e incluyó el bombardeo de instalaciones y plataformas estratégicas de la Guardia Revolucionaria iraní. Según el portavoz militar, los ataques no solo impactaron bodegas de armamento, sino también bases que ofrecían soporte logístico y de inteligencia a la presencia militar iraní en la región.

Durante los últimos días, la Guardia Revolucionaria iraní ha destacado una serie de contraofensivas dirigidas a buques en el estrecho de Ormuz, en respuesta al avance reportado de la operación dirigida por Estados Unidos en el país asiático. Según la cobertura mediática, estos ataques se enmarcan en un contexto más amplio de tensiones y enfrentamientos, incluyendo también ataques sobre territorio israelí y bases estadounidenses situadas en Oriente Próximo.

La publicación incluyó cifras oficiales y estimaciones aportadas tanto por autoridades iraníes como por organizaciones independientes. El balance más reciente entregado por representantes de Irán ubica en más de mil doscientas las personas fallecidas como resultado de las acciones ejecutadas por Israel y Estados Unidos. No obstante, la organización Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, informó que el número de muertos habría superado los tres mil, estimando que la mayor parte corresponde a la población civil.

Además de la destrucción material, el medio profundizó en los efectos de estos ataques sobre la operatividad iraní y la seguridad en una de las rutas marítimas más emblemáticas del planeta. El estrecho de Ormuz representa uno de los pasos más utilizados por buques petroleros y navíos comerciales y, de acuerdo a lo expuesto en la declaración militar, la ofensiva contra los arsenales y radares en la zona persigue reducir el riesgo de ataques y garantizar la libertad de tránsito marítimo en aguas internacionales.

En el contexto de las hostilidades, las amenazas de la Guardia Revolucionaria y las respuestas militares sostenidas por Estados Unidos han incrementado las preocupaciones internacionales en torno a la expansión del conflicto y su impacto en la estabilidad del comercio global de hidrocarburos. Según lo reportado por la fuente, las recientes operaciones y sus consecuencias directas sobre los sistemas de defensa y ataque iraníes son vistas por el Mando Central como un factor de reducción significativa del riesgo para la navegación en la región.

Otra dimensión abordada en la cobertura destaca el empleo de bombas de gran tamaño, incluyendo artefactos de dos toneladas, con los que las fuerzas estadounidenses destruyeron el complejo subterráneo y las instalaciones de apoyo de inteligencia. Este tipo de armamento, según lo registrado por la prensa, ha sido clave para asegurar el desmantelamiento efectivo de plataformas y depósitos considerados indispensables para la capacidad de disuasión y ataque de Irán en la zona.

Las autoridades militares de Estados Unidos han reiterado, según las distintas versiones recogidas en el medio de origen, su intención de continuar las operaciones hasta “garantizar la seguridad de la navegación y la libertad de movimiento de la flota internacional en el Golfo”. Mientras tanto, las respuestas de Irán a través de acciones militares y comunicados oficiales aseguran que el país mantendrá su capacidad defensiva y su compromiso con responder a cualquier agresión en sus fronteras o puntos estratégicos, incluido el estrecho de Ormuz.

A partir de los balances presentados por las autoridades y organizaciones civiles, el medio subrayó el aumento de víctimas en el contexto de los enfrentamientos, así como la persistencia de riesgos para la población que reside en áreas adyacentes a las instalaciones estratégicas atacadas. Las discrepancias en los datos oficiales y los de grupos independientes evidencian dificultades para estimar con precisión el impacto humano directo de la campaña militar en curso, aunque todos los informes coinciden en el predominio de muertes civiles entre las víctimas.

Los desarrollos recientes en esta confrontación militar han reforzado el foco mediático y diplomático sobre los peligros asociados a la militarización del estrecho de Ormuz y la probable extensión de los efectos del conflicto sobre la seguridad regional y el tráfico marítimo internacional, según la cobertura interpretada desde las fuentes originales.