El PIB de Chile cerró 2025 con un crecimiento del 2,5%, tres décimas menos el año anterior

El informe del Banco Central destaca el impulso del consumo doméstico, el incremento de la inversión y el crecimiento en servicios y productos tecnológicos como motores principales del desempeño económico, mientras la minería y el comercio exterior mostraron resultados dispares

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El informe anual del Banco Central de Chile (BCCh) incluyó una revisión al alza de dos décimas para las cifras de crecimiento económico correspondientes a 2023 y 2024, fijando la expansión del producto interno bruto (PIB) de esos años en 0,7% y 2,8%, respectivamente. Esta actualización sitúa al año 2025 como un periodo de ralentización en la economía nacional, con un crecimiento del 2,5%, resultado que marca una desaceleración respecto al ejercicio anterior. Según detalló el BCCh, este comportamiento se atribuye principalmente a la evolución de la demanda interna y a cambios en la dinámica de sectores clave de la economía.

Tal como publicó el Banco Central de Chile, el consumo de los hogares mostró un aumento del 2,7% durante 2025, con incremento en todas las categorías de gasto. Destacaron especialmente las compras de bienes no duraderos, entre los que se encuentran categorías como vestuario y alimentos, seguidos de mayores desembolsos en servicios ligados a salud, restaurantes y hoteles. La adquisición de productos tecnológicos también exhibió un crecimiento relevante en comparación con años anteriores, según consignó el informe.

El gasto público representó otro factor relevante, ya que el consumo gubernamental subió un 3% debido al incremento en las inversiones realizadas por el Estado, principalmente en el ámbito de la salud pública. Este aumento en el presupuesto destinado a servicios públicos contribuyó de manera significativa tanto al crecimiento agregado como a la provisión de servicios esenciales durante el periodo revisado.

De acuerdo con el BCCh, la inversión empresarial tuvo un repunte considerable, con un alza del 8,9%. Este impulso se explicó principalmente por una expansión del 7% en la formación bruta de capital fijo, indicador asociado a la adquisición de equipos eléctricos y electrónicos, así como de medios de transporte, tales como camiones y autobuses. El sector de la construcción y las obras también realizó aportes positivos, aunque en menor medida en comparación con el resto de los componentes de la inversión.

El cierre del ejercicio 2025 registró un menor ritmo en la desacumulación de existencias, situándose el indicador en -0,1% del PIB. Este aspecto reflejó un ajuste en la estrategia empresarial respecto a la gestión de inventarios tras periodos anteriores de más significativa reducción de existencias.

En el ámbito del comercio internacional, el desempeño de las exportaciones e importaciones de bienes y servicios registró un alza del 4,6% en ambos casos. No obstante, el efecto neto de este movimiento resultó negativo para el crecimiento económico global, según reportó el medio oficial. En particular, el sector minero experimentó un retroceso en su contribución al producto interno bruto, con una caída del 1,3 puntos, mientras que el resto de las actividades económicas del país exhibieron una expansión del 3% en la comparativa anual.

El análisis trimestral expuesto por el Banco Central arrojó que solo en el cuarto trimestre de 2025 la economía chilena creció a un ritmo del 1,6%, cifra inferior a la de los trimestres previos, cuando se registró un 1,7% en el tercero, un 3,7% en el segundo y un 2,9% en el primero. En el periodo comprendido entre octubre y diciembre, el sector minero afrontó una disminución del 6,2% en el valor de su producción. Mientras tanto, el resto de los sectores productivos mantuvieron una tendencia positiva, con una mejora del 2,6% en comparación interanual, según informó el BCCh.

El reporte oficial también hizo énfasis en la naturaleza dispar entre distintos sectores de la economía durante el año. La minería evidenció un retroceso tanto en el aporte al PIB anual como en su desempeño en el último trimestre, contrastando con el avance sostenido de segmentos como los servicios, la tecnología y la actividad empresarial vinculada a la inversión en infraestructura y equipamiento.

En materia de demanda interna, el acumulado del año reflejó una tendencia expansiva, potenciada especialmente por el comportamiento del consumo de los hogares y el incremento en el gasto gubernamental. Por el lado de la oferta, el crecimiento en servicios y bienes tecnológicos fue determinante para compensar la caída en la minería y mitigar el efecto negativo del balance neto del comercio exterior.

El Banco Central de Chile resaltó en su informe que los resultados en materia de inversión y consumo mostraron una composición más equilibrada respecto a años anteriores, lo que permitió mantener la trayectoria de crecimiento económico, a pesar de los desafíos presentados por el sector minero y el entorno externo.