EEUU abandona una sus últimas bases en Siria tras una "transferencia ordenada" de las instalaciones a Damasco

El contingente militar estadounidense completó la entrega de la base RLZ a las autoridades sirias el 15 de marzo, en el marco de una transición bajo condiciones y tras la caída del régimen de Bashar al Assad en diciembre de 2024

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El mando central del Ejército estadounidense confirmó que las fuerzas de EE.UU. mantienen su disposición para actuar frente a cualquier amenaza que represente Estado Islámico en la región, aunque ha avanzado la retirada de su presencia militar en Siria. Según publicó Europa Press, el portavoz del Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), Tim Hawkins, señaló que esta postura se sostiene mientras Washington respalda los esfuerzos de sus aliados para impedir el resurgimiento de la organización terrorista. En este escenario, se concretó la entrega de la base Rumalyn Landing Zone (RLZ), ubicada en el noreste de Siria, a las autoridades sirias el 15 de marzo. El proceso responde a una transición planificada, que sigue criterios y condiciones establecidos por la operación ‘Resolución Inherente’, la misión internacional contra Estado Islámico lanzada en 2014 bajo liderazgo estadounidense.

La retirada de la base RLZ forma parte de un repliegue más amplio acometido por Washington después del colapso del régimen encabezado por Bashar al Assad en diciembre de 2024. Esta entrega se concretó como resultado de la coordinación directa con el nuevo ejecutivo sirio, ahora administrado por Ahmed al Shara, ex jefe del grupo Hayat Tahrir al Sham (HTS), tal como detalló Europa Press. La salida de las fuerzas estadounidenses de otras bases en la región, entre las que figura la estratégica instalación de Al Tanf, situada en proximidad a las fronteras de Siria con Jordania e Irak, ha coincidido con una mejora en las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Damasco tras el cambio de gobierno.

Una visita oficial de Ahmed al Shara a la Casa Blanca en noviembre de 2025 marcó un giro en la postura de Siria frente a la coalición internacional contra Estado Islámico. Durante esa ocasión, Al Shara anunció que el país se uniría formalmente a la alianza liderada por Estados Unidos, decisión que generó críticas en sectores radicales que anteriormente apoyaron a su grupo. Según figuró en el reporte de Europa Press, esta integración de Siria a la coalición refleja la transformación del escenario político regional desde el derrocamiento de Al Assad.

Antes de este acercamiento, las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) constituían el principal socio local de la coalición internacional. Las FDS, integradas en gran parte por milicias kurdas, desempeñaron un papel decisivo en la derrota territorial de Estado Islámico en Siria durante 2019. De acuerdo con el informe de Europa Press, la relación entre Washington y este grupo se transformó después de la consolidación del nuevo gobierno sirio, y en el contexto de un proceso que involucró la reintegración de las fuerzas kurdas bajo la estructura central siria. Esto se concretó tras periodos de tensión y una ofensiva de las fuerzas de Damasco, respaldadas por Turquía, actor que se mantiene como uno de sus principales aliados regionales.

La base RLZ, ahora bajo control sirio, era una de las últimas posiciones donde Estados Unidos mantenía presencia en territorio sirio. El traslado del control de la instalación representa un paso más en el repliegue que ha diseñado la administración estadounidense tras el vuelco político en Damasco. El origen de la operación militar ‘Resolución Inherente’ remonta a junio de 2014, cuando el avance de Estado Islámico motivó la reacción de una coalición internacional. Esta iniciativa buscó frenar la ofensiva del grupo, que por entonces ocupó grandes porciones de Siria e Irak y declaró la formación de un 'califato' bajo el liderazgo de Abú Bakr al Baghdadi.

La reciente serie de retiradas y entregas coordinadas evidencia el cambio de estrategia en la presencia militar exterior de Estados Unidos luego de más de una década de intervención continua en Siria. El peso de la coordinación con las nuevas autoridades forma parte del esfuerzo diplomático, en tanto Washington ha promovido arreglos entre el gobierno central y fuerzas locales, como las kurdas, para facilitar una transición más estable. Europa Press indicó que el repliegue estadounidense coincide tanto con acuerdos logrados tras periodos de tensión como con una reconfiguración de las alianzas regionales, que ahora involucran a Turquía en el apoyo a Damasco.

Hawkins reiteró a Europa Press que Estados Unidos seguirá respaldando los intentos de sus socios regionales por evitar que Estado Islámico retome influencia en territorios antes bajo su control. La retirada ordenada, según declaró, no implica un abandono del compromiso norteamericano con la seguridad regional, sino una transición hacia un papel de apoyo indirecto. Las entregas de bases, como RLZ y Al Tanf, constituyeron puntos decisivos del nuevo enfoque. La perspectiva de las autoridades estadounidenses se basa en mantener capacidades de respuesta rápida y refuerzo a los aliados locales, al tiempo que se reduce la huella militar directa en el escenario sirio.

La apertura del gobierno de transición sirio a la coalición internacional alteró sustancialmente las dinámicas internas y las expectativas en torno al control de la seguridad en Siria. El proceso incluyó negociaciones con distintos actores domésticos y una reevaluación de los acuerdos de cooperación con aliados históricos y recientes. Europa Press consignó que, tras el ascenso de Ahmed al Shara, aumentó la presión para resolver discrepancias con las fuerzas kurdas y establecer un marco de reintegración que permitiera unificar estructuras de mando y reducir tensiones armadas.

La trayectoria desde la irrupción de Estado Islámico hasta la actual reconfiguración del poder en Siria ha desplazado el foco desde la lucha contra el yihadismo hacia la estabilización de un país marcado por el conflicto y constante inestabilidad política y territorial. Las acciones adoptadas por Estados Unidos en 2024 y 2025, según los informes aportados por Europa Press, reflejan el cierre de una etapa de intervención directa y el inicio de un periodo donde la cooperación y el monitoreo toman precedencia en una estrategia de contención frente a amenazas regionales.