Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania e Italia piden una salida "política" al conflicto en Líbano

Líderes internacionales exigen acuerdos urgentes para frenar la violencia en Medio Oriente, respaldando negociaciones y alertando sobre el impacto humanitario de una posible ofensiva, mientras denuncian ataques contra civiles, infraestructuras clave y misiones de la ONU

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El balance ofrecido por el Ministerio de Sanidad de Líbano indica que 886 personas han perdido la vida y 2.141 han resultado heridas a raíz de la última ofensiva israelí, iniciada el 2 de marzo. Además, los desplazamientos masivos derivados de los ataques y el avance de fuerzas israelíes han superado el millón de personas. Según publicó Europa Press, varios gobiernos han manifestado su inquietud ante el deterioro de la situación en ese país.

Según consignó Europa Press, los gobiernos de Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania e Italia han elaborado una declaración conjunta en la que exhortan tanto a las autoridades israelíes como a las libanesas a entablar conversaciones que permitan alcanzar una salida política negociada y sostenible. El comunicado destaca la inquietud de estos países ante la posibilidad de una escalada de violencia, reclamando un compromiso serio en favor de una solución que evite nuevos enfrentamientos armados en la región.

En el pronunciamiento recogido por Europa Press, las naciones firmantes expresan su apoyo a todas las iniciativas orientadas a facilitar negociaciones y una desescalada inmediata. En el texto conjunto, dichos gobiernos han condenado los ataques llevados a cabo por el grupo armado Hezbolá contra territorio israelí, al tiempo que insisten en la urgencia de poner fin a las agresiones que afectan a civiles en la zona. El texto subraya la petición expresa de “deben desarmarse”, haciendo alusión directa a Hezbolá.

La declaración también repudia ataques específicos dirigidos contra población civil, infraestructura de uso civil y personal sanitario. El comunicado, sin identificar directamente responsables, lamenta los fallecimientos de trabajadores sanitarios en Líbano en el contexto de bombardeos emprendidos por Israel. Del mismo modo, se condenan los ataques perpetrados contra la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (FINUL), calificando dichas agresiones de acciones inadmisibles. Los países signatarios instan a todas las partes involucradas a ceñirse a las disposiciones del Derecho Internacional Humanitario y recuerdan la obligación de proteger a los actores civiles y humanitarios en situaciones de conflicto.

Europa Press informó que la inquietud de estos países se centra además en el posible lanzamiento de una ofensiva terrestre israelí a gran escala, que hasta la fecha se ha limitado a bombardeos y acciones focalizadas en áreas fronterizas. Según la advertencia recogida en el comunicado, una operación militar terrestre tendría consecuencias humanitarias desastrosas y podría expandir el conflicto a nivel regional, un escenario que urge evitar debido a la frágil coyuntura actual.

En el pronunciamiento, los cinco gobiernos firmantes subrayan la gravedad de la crisis humanitaria que atraviesa Líbano. La situación ya involucra desplazamientos masivos y una presión significativa sobre los servicios y la infraestructura del país, lo que genera condiciones críticas entre la población.

La aplicación plena de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU constituye otro de los ejes principales señalados por los países firmantes, según detalló Europa Press. Los Estados insisten en que Hezbolá debe proceder al desarme, cesar sus acciones hostiles y restringir su actividad militar. Al enfatizar la necesidad de implementar esa resolución, los gobiernos europeos y de Norteamérica refuerzan el reclamo por el respeto a los compromisos internacionales y la búsqueda de una paz duradera en la región.

Finalmente, en el comunicado conjunto citado por Europa Press, los gobiernos manifiestan su solidaridad con la administración libanesa y con la sociedad civil local, señalando que la población de Líbano se ha visto arrastrada al conflicto en contra de su voluntad. La declaración apunta a que la situación actual exacerba la vulnerabilidad de una sociedad ya afectada por múltiples crisis, sumando el conflicto armado a las dificultades económicas y humanitarias preexistentes.