
El anuncio de la destrucción de un vehículo blindado y otro “vehículo internacional” durante un operativo en la frontera oriental de Afganistán marcó el último episodio de tensiones entre el movimiento talibán afgano y las fuerzas de Pakistán. Según publicó el medio digital, los talibán afirmaron que su ofensiva, que se desarrolló en la zona limítrofe conformada por las afganas provincias de Kunar y Nangarhar en la triple frontera oriental, tuvo como saldo la muerte de 14 militares paquistaníes y dejó heridos a otros once. Esta versión fue rápidamente desmentida por el Ejército de Pakistán, que negó la pérdida de efectivos y calificó la declaración como “falsa, como siempre”.
Tal como reportó la fuente original, el Ministerio de Defensa del gobierno talibán atribuyó esta incursión armada a una represalia por el bombardeo realizado el día anterior sobre el este de Kabul. Ese ataque, según los talibán, resultó en la muerte de cuatro personas, entre ellas mujeres y niños. Para los talibán, la ocupación del puesto fronterizo y la destrucción de los vehículos constituyen una respuesta directa a la acción militar ejecutada por Pakistán, aunque las autoridades paquistaníes insisten en que los informes sobre el resultado de la operación son un intento de manipular a la opinión pública afgana.
El Ejército de Pakistán, por su parte, catalogó la información difundida por los talibán como “un invento diseñado para engañar a la opinión pública interna afgana, que desafortunadamente está experimentando y sufriendo de primera mano bajo estos patrocinadores del terror”, según consignó la misma fuente. La institución militar rechazó la supuesta toma del puesto fronterizo y las bajas reportadas por los talibán, y en cambio, denunció daños recientes a civiles paquistaníes causados por los restos de “rudimentarios drones talibán”. Entre los afectados se encuentran dos niños heridos en la ciudad de Quetta, así como otros dos civiles que sufrieron lesiones en las localidades de Kohat y Rawalpindi.
El ataque atribuido a los talibán ocurrió en la histórica Línea Durand, la divisoria establecida en el siglo XIX que marca la separación fronteriza entre Afganistán y Pakistán. Esta franja ha sido escenario recurrente de confrontaciones armadas, tensiones diplomáticas y disputas territoriales, principalmente a raíz de la presencia de grupos insurgentes y el flujo de combatientes a través de la porosa demarcación. Las hostilidades incrementaron su intensidad a partir de octubre de 2025, cuando las fuerzas armadas paquistaníes lanzaron una operación de gran escala contra milicianos talibán paquistaníes que operan en la región fronteriza, de acuerdo con lo relatado por el medio original.
En el comunicado difundido por el Ministerio de Defensa talibán a través de redes sociales, la versión ofrecida enfatiza que la incursión en el puesto fronterizo respondió a lo que califican como una violación de su soberanía tras el bombardeo sobre Kabul. El texto denuncia el impacto que tuvo particularmente en población civil afgana, mencionando de forma explícita la muerte de varias mujeres y niños. Sin embargo, Pakistán optó por centrar su respuesta en los daños sufridos por civiles dentro de su territorio por ataques recientes atribuidos a drones de fabricación artesanal operados desde el lado afgano.
El reporte procedente del medio consultado explica que el conflicto armado en la frontera oriental ha derivado en una espiral de represalias que involucra tanto ataques militares directos contra posiciones y vehículos como afectaciones a la población no combatiente en los dos países. A pesar de las afirmaciones cruzadas, no se han presentado de manera independiente pruebas verificables sobre el saldo de militares fallecidos durante la toma del control en el puesto fronterizo, más allá de los comunicados emitidos por cada una de las partes.
El intercambio bélico en la Línea Durand incrementa la fricción entre Kabul e Islamabad, en un contexto donde ambas capitales acusan a la contraparte de proteger a movimientos insurgentes que cruzan la frontera y perpetran atentados en territorio vecino. Las autoridades militares de Pakistán advierten sobre la persistencia de ataques contra población civil en ciudades como Quetta, Kohat y Rawalpindi, mientras que los responsables de defensa de Afganistán centran sus denuncias en los ataques aéreos ejecutados por Pakistán sobre áreas densamente pobladas.
Ante la falta de información independiente proveniente de organismos internacionales u observadores neutrales en la zona, las versiones de ambos gobiernos continúan en conflicto, replicando el patrón de acusaciones mutuas que desde hace varios años caracteriza la relación entre Pakistán y el movimiento talibán afgano. Según consignó el medio digital en su cobertura, este episodio prolonga la secuencia de enfrentamientos que, desde la reanudación de las operaciones militares paquistaníes en 2025, mantiene elevadas las tensiones en toda la región oriental de Afganistán.
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