Robert Kyagulanyi Ssentamu, conocido como Bobi Wine, aseguró que durante el periodo posterior a las últimas elecciones en Uganda, personas cercanas a su movimiento han sufrido asaltos, despidos y detenciones, mientras su propia seguridad ha dependido —según él— de la protección de simpatizantes locales. De acuerdo con información publicada por Europa Press, el líder opositor comunicó este sábado su salida temporal de Uganda motivada por compromisos internacionales tras dos meses en situación clandestina a raíz de las disputadas elecciones del 15 de enero.
En un mensaje difundido a través de sus redes sociales, Bobi Wine detalló que la decisión responde a la necesidad de retomar actividades internacionales con aliados de diferentes partes del mundo. “Hoy anuncio una breve salida del país para gestionar un trabajo importante. En las próximas semanas me reuniré con nuestros amigos y aliados de todo el mundo antes de regresar a Uganda para seguir en la lucha por la libertad y la democracia”, declaró el dirigente opositor, de acuerdo con Europa Press.
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El político indicó que desde la celebración de los comicios, el gobierno ha intensificado su búsqueda y acto de presión sobre él y sobre sus colaboradores más próximos. Según consignó Europa Press, Bobi Wine especificó que las fuerzas de seguridad no solo pusieron bajo vigilancia su domicilio y su aldea, sino que además multiplicaron los registros a casas de compañeros y otros dirigentes políticos, instauraron controles en distintas carreteras, y tomaron medidas como despedir o detener a los agentes policiales que integraban su equipo de campaña.
Además, Wine denunció asaltos directos a la vivienda de su asistente personal y agresiones a miembros de su núcleo familiar, entre ellas una acción en la que resultó afectada su esposa, Barbara Itungo Kyagulanyi. El dirigente atribuyó su capacidad de permanecer oculto durante dos meses seguidos a la colaboración de la ciudadanía, a la que agradeció públicamente por haberlo resguardado y protegido frente a los intentos continuos del régimen por localizarlo.
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Europa Press reportó que la situación de Bobi Wine se enmarca dentro de una polémica electoral donde el presidente Yoweri Museveni, de 81 años y en el poder desde 1986, resultó reelegido como candidato del Movimiento Nacional de Resistencia (NRM) tras obtener alrededor del 72% de los votos, según los resultados difundidos por la comisión electoral ugandesa. Frente a estos datos, Bobi Wine rechazó la validez oficial de los resultados y denunció fraude electoral.
La reciente campaña electoral en Uganda estuvo caracterizada por denuncias de violaciones a los derechos humanos y uso excesivo de la fuerza por parte de los cuerpos de seguridad, según el recuento publicado por Europa Press. Esta situación llevó al sistema de Naciones Unidas a alertar, antes de las elecciones, sobre un contexto marcado por la represión y la intimidación, solicitando al gobierno ugandés garantizar un proceso electoral “libre y seguro”.
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A lo largo de los acontecimientos posteriores a los comicios, organizaciones internacionales y activistas han insistido en la necesidad de investigar los episodios de represión y asumir medidas para proteger los derechos civiles y políticos en Uganda, según detalló Europa Press. El viaje de Bobi Wine pretende abrir espacios de diálogo y concertación internacional antes de su prevista reincorporación al país para continuar su actividad política y social, centrada, indicó, en denunciar las circunstancias que acompañaron a los comicios y exigir reformas democráticas.