
Rusia ha incrementado sus ingresos por la venta de petróleo hasta alcanzar cifras diarias cercanas a los 150 millones de dólares (130 millones de euros), tras la interrupción del tráfico en el estrecho de Ormuz, situación que ha fortalecido la posición financiera de Moscú mientras persisten los conflictos en Oriente Próximo. De acuerdo con los cálculos difundidos por el 'Financial Times', este cambio en el mercado internacional ha originado que la Federación Rusa genere entre 1.300 y 1.900 millones de dólares (1.127 y 1.647 millones de euros) adicionales solo por los impuestos derivados de sus exportaciones energéticas, principalmente por el incremento de la demanda desde India y China. En este contexto, el asesor presidencial ruso Kirill Dimitriev criticó la negativa de la Unión Europea a respaldar el levantamiento temporal de las sanciones al crudo ruso aprobado por Estados Unidos, comparándola con una forma de "suicidio energético".
Según informó el medio 'Financial Times', el impacto del bloqueo parcial en la región ha modificado los flujos tradicionales de crudo y aumentado el atractivo del energético ruso en mercados asiáticos. Dimitriev señaló que los responsables de la política europea insisten en mantener una “política de seppuku energético”; así se refirió al rechazo del bloque comunitario a la reciente decisión estadounidense sobre una flexibilización limitada de las sanciones. Las palabras del asesor ruso respondieron directamente al presidente del Consejo Europeo, António Costa, quien expresó su preocupación sobre la posible repercusión de esta medida en la seguridad del continente.
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“El levantamiento unilateral de las restricciones por parte de Estados Unidos a las exportaciones rusas de petróleo resulta muy preocupante, ya que afecta a la seguridad europea”, aseguró Costa a través de sus redes sociales, según publicó el 'Financial Times'. El dirigente europeo defendió la posición de que es indispensable no solo sostener, sino intensificar la presión económica sobre el Kremlin para avanzar hacia un acuerdo que ponga fin a la guerra en Ucrania. Desde su punto de vista, el régimen de sanciones constituye una de las principales herramientas diplomáticas para forzar a Moscú a una negociación seria en pos de la paz.
En respuesta a estas declaraciones, Dimitriev instó a la Unión Europea a reconsiderar su estrategia energética: “Reconocer el error estratégico y corregir la distancia con la energía rusa es preferible”, sostuvo en redes sociales, según consignó el 'Financial Times'. El asesor enfatizó que la decisión de disminuir los vínculos energéticos con Moscú ha tenido un impacto negativo no solo en la economía del bloque, sino en su autonomía y estabilidad.
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De acuerdo con el periódico británico, las circunstancias en torno al estrecho de Ormuz ya habían motivado al Departamento del Tesoro de Estados Unidos a emitir, el jueves reciente, una autorización excepcional para que países puedan adquirir petróleo ruso almacenado en buques, a pesar de las restricciones vigentes por la intervención militar rusa en Ucrania y la reciente escalada de precios del crudo. El objetivo, según explicó el titular de la entidad, Scott Bessent, es aumentar el suministro global y moderar los costes, que se han visto afectados tras la interrupción parcial de uno de los corredores más importantes para el tráfico de hidrocarburos, donde el Brent europeo superó de nuevo los 100 dólares por barril.
En su intervención, Bessent afirmó que “para ampliar el alcance global del suministro existente, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos otorga una autorización temporal para que los países adquieran petróleo ruso actualmente varado en el mar”. La autorización se limita a cargamentos ya embarcados, bajo la premisa de que la operación “no aportará beneficios financieros significativos al Gobierno ruso”, pues la mayor parte de los ingresos energéticos provienen de los impuestos aplicados en el punto de extracción. Bessent destacó que la política energética estadounidense ha promovido niveles récord de producción propia de petróleo y gas, lo que según él contribuyó a reducir los precios para los consumidores en Estados Unidos, pese al alza que posicionó al West Texas Intermediate (WTI) cerca de los 95 dólares por barril recientemente.
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El titular del Tesoro estadounidense justificó que la situación en el mercado, caracterizada por aumentos temporales en el precio del petróleo, representa una perturbación pasajera que, desde su visión, traerá beneficios a largo plazo para la economía estadounidense. Según reportó el 'Financial Times', esta maniobra forma parte de los esfuerzos de la administración de Donald Trump para estabilizar la oferta global de hidrocarburos, en medio de incertidumbre por el acceso y la volatilidad en la región de Ormuz.
Rusia, por su parte, ha interpretado la autorización provisional de la Casa Blanca como una confirmación de que los mercados internacionales requieren su petróleo para preservar cierta estabilidad. Según una publicación de Dimitriev destacada por el 'Financial Times', “Estados Unidos está reconociendo lo obvio: sin el petróleo ruso, el mercado energético mundial no puede mantenerse estable”.
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El impacto económico para Rusia, según los datos citados por el 'Financial Times', podría ascender para finales de marzo a unos ingresos adicionales situados entre 3.300 y 4.900 millones de dólares (2.860 y 4.250 millones de euros), si persiste la situación de cierre efectivo del estrecho de Ormuz. Moscú se benefició como proveedor alternativo tras la escalada en Oriente Próximo, derivada de los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán, quedando como principal beneficiario indirecto de las alteraciones en los flujos internacionales de crudo.
En el plano político, el debate en la Unión Europea sigue centrado en el peso estratégico de la política de sanciones. António Costa reiteró, según reportó el 'Financial Times', que relajar las restricciones frente a Moscú debilita el instrumento financiero más relevante de presión internacional. Costa argumentó que “debilitar las sanciones aumenta los recursos de Rusia para continuar la guerra de agresión contra Ucrania”, defendiendo la continuidad de una presión económica que permita alcanzar un cese de hostilidades mediante una negociación formal.
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El desplazamiento de la demanda de crudo hacia India y China se ha traducido en mayores ingresos fiscales para Rusia, mientras la UE debate los posibles efectos de la decisión estadounidense tanto en el suministro internacional como en la seguridad propia. El 'Financial Times' también precisó que la medida de Washington excluye nuevos acuerdos de compra y se aplica solo a petróleo ya cargado en barcos, intentando de esta manera contener el alcance de un eventual beneficio para Moscú frente a las sanciones internacionales aún vigentes.
La controversia revela tensiones entre los enfoques estadounidense y europeo sobre la política energética y la gestión de las sanciones contra Rusia. Mientras Washington busca evitar un alza abrupta en los precios globales del crudo, Bruselas mantiene que reducir la presión económica obstaculiza los esfuerzos para poner fin al conflicto en Ucrania, tal como publicaron las fuentes consultadas por el 'Financial Times'.
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