Marsella, ante "la gangrena" del narcotráfico y la disyuntiva de la ultraderecha

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Antonio Torres del Cerro

Marsella (Francia), 10 mar (EFE).- Los electores de Marsella votarán el próximo 15 de marzo bajo la sombra del narcotráfico y ante la posibilidad de que la ultraderecha de Marine Le Pen conquiste, por primera vez, la segunda ciudad más poblada de Francia.

Con cerca de un millón de habitantes, esta ciudad portuaria situada en el corazón del Mediterráneo protagoniza una de las campañas para las municipales francesas más disputadas y con más retos, con los narcocrímenes a la cabeza.

"Aunque estén descendiendo, siguen siendo una gangrena. Pero quiero aclarar que los cabecillas de la droga no están en Marsella, están en el extranjero. Esto no es, por ejemplo, como el cartel de Medellín", apunta en una entrevista con EFE el alcalde saliente, Benoît Payan, que se vuelve a presentar bajo una coalición de izquierdas.

Payan, regidor desde 2020, ha vivido, durante su mandato, un pico de asesinatos y muertes vinculados al tráfico de drogas (49 en 2023 en Marsella y alrededores) y una amenaza narco recrudecida con la muerte, en noviembre de 2025, de Mehdi Kessaci, a quien tirotearon por ser hermano de Amine, un conocido activista antidrogas que se presenta en la lista de Payan como número tres.

El alcalde insiste en que los narcocrímenes en su ciudad están lejos de los que ya registraron otras ciudades europeas como Nápoles y Palermo, y pone el acento en la responsabilidad en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Francia y en la cooperación internacional.

"Es gente capaz de matar por nada. El mundo hispano ha conocido eso en Sudamérica, el hecho de que una vida no tenga valor", advierte Payan.

Ismael Cousin, que ejerció como policía nacional durante dos décadas, dirige hoy la oenegé 'Action Bomaye', que trabaja desde 2017 en la sensibilización de jóvenes marselleses para evitar que caigan en las redes del narcotráfico.

"Para esos chavales es más fácil entrar a esas redes que a una biblioteca, a una universidad. Es una forma peligrosa de hacer dinero, pero es la que tienen a mano", explica a EFE Cousin, desde la sede de su asociación, situada en el barrio XV de Marsella, próxima a la zona en la que creció Zinedine Zidane.

Para el activista de 43 años, un buen conocedor de las zonas más problemáticas de Marsella, "la clave es actuar temprano, de forma transversal, con medidas en favor de la educación, la salud, la cultura", que no solo tengan en cuenta las acciones represivas.

"Faltan modelos para estos chicos, que tengan la posibilidad de ampliar su espectro cultural. Y en el deporte no solo existe el fútbol. También hay el golf, el tenis, la escalada", sostiene el antiguo policía, cuya asociación impacta anualmente a unas 8.500 personas, una proeza teniendo en cuenta que la oenegé tiene solo dos empleados a tiempo completo.

La precariedad social -varios de los menores que caen en el narcotráfico vienen de familias monoparentales o desestructuradas- se une a la precariedad geográfica. Los barrios de la zona norte están muy mal conectados por la red de transporte público, lo que contribuye a agudizar el sentimiento de aislamiento.

Franck Allisio, de 45 años, es la gran esperanza de la Agrupación Nacional (RN) para conquistar, por primera vez, una gran ciudad francesa y europea.

Según los últimos sondeos, terminaría la primera vuelta del 15 de marzo codo a codo con el candidato de izquierdas Payan y tendría probabilidades de ganar en la segunda, el día 22, dependiendo de la consigna de voto de la derecha tradicional.

Una de las medidas estrella de Allisio es la que los medios denominan como 'pase antidelincuentes', un concepto de seguridad que propone restringir el acceso a ciertos lugares públicos a personas con antecedentes penales o comportamientos violentos reincidentes.

"Esto permitirá, de manera inmediata, que todos los marselleses disfruten de sus espacios públicos contando con una parte de los jardines y de las playas preservada y asegurada", aseveró en un reciente acto público el candidato del RN, una figura políticamente muy próxima a Marine Le Pen y quien pasó antes por la derecha clásica de Los Republicanos (LR).

Allisio, quien justifica su medida para proteger a personas de edad avanzada y familias con niños, reconoció la complejidad de ponerla en marcha desde el punto de vista legal pues los tribunales podrían juzgarla como discriminatoria. EFE

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